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Opinión

Los Gabriel eligiólogos

Luis Manuel Espinosa
Luis Manuel Espinosa
Columnista
11 de enero de 2023

El exrector Elmer de la Ossa reeditará "Orígenes Ignorados de Macondo", con correcciones sobre la influencia sabanera en Gabriel García Márquez y su obra. Un museo podría honrar al nobel y la cultura de la región.

Por: Luis Manuel Espinosa Espinosa. Elmer de la Ossa, exrector de la Universidad de Sucre, se propone reeditar el libro de su autoría, “Orígenes Ignorados de Macondo”. Esta vez con algunas aclaraciones y correcciones, que desvanecen inquietudes y dudas que surgieran, tanto en relación con hechos y personajes, referidos a los ascendientes del nobel, como relacionados con su novelística. Igualmente, pretende traer a colación circunstancias pasadas que contribuyen a una mejor contextualización del tema, así como otras más, ocurridas en la vida de Gabo y estrechamente relacionadas con Sincé. Es sabido, que su padre, Gabriel Eligio García, no solo nació, sino, que vivió en San Luis de Sincé, la tierra del ganado, donde ejerció como farmacéutico y homeópata. Lugar del cual, jamás se desvinculó y al que volvía, periódicamente, a pasar largas temporadas en casa de sus familiares maternos, ubicada en la Plaza de la Cruz. A raíz de esto, principalmente y a las diferentes versiones traídas por los biógrafos de García Márquez, se presentaron inconsistencias en la biografía del hijo de Aracataca, que además de omitir aspectos de la línea paterna, dejaron por fuera también, otros más, estrechamente ligados al pueblo sinceano. De manera, que el propósito del máximo gabrieligiólogo, como él se autodefine, es evidenciar la presencia sabanera, tanto en la vida como en la obra de Gabriel García Márquez. Con lo cual, ya se está pensando, por parte de los integrantes de la Corporación Cultural Gabriel Eligio García, no solo erigir un museo alusivo al nobel colombiano, sino, a la geoetnia sabanera, caracterizada por su huerta de pan coger, su ganadería extensiva y su alegría fandanguera; así, como al grupo de jóvenes que lo acompañaron en Bogotá, casi todos ellos, provenientes de las parroquias de las viejas Sabanas de Bolívar, con los que se inició en la literatura de verdad. Elmer De la Ossa Suarez, además de gabólogo consumado, se ha convertido ahora en un gabrieleligiólogo, toda vez que, sin negar la influencia del abuelo materno de ascendencia arijuna, afirma que de la cultura sabanera caribe deriva buena parte del insumo literario que enriqueció el realismo mágico de la literatura costeña, que a su vez nutrió al hijo del telegrafista de Sincé, que fue a parar a Aracataca. Es por eso, que muchos creen que Macondo es Barranquilla, por haber vivido Gabo, no solo de adulto, sino, de infante, así como se considera igualmente a Sucre, Sucre, donde también residió, como el original Macondo. De ahí que la idea del escritor de recrear la vida de García Márquez, como exponente de la cultura sabanera caribe, así como ambientar esa influencia con los recuerdos del grupo Bogotá, sea más que acertada.