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Opinión

Los falsos positivos

Redacción M.C.
Redacción M.C.
Columnista
3 de noviembre de 2023

En 23 años del milenio, la violencia en Colombia persiste. Amnistía Internacional denuncia desapariciones, ejecuciones extrajudiciales y torturas, mientras el Gobierno debe respetar los DDHH.

Han pasado 23 años de este milenio. La nueva cultura debe tener en cuenta el medio ambiente y a todos los seres vivos como colaboradores responsables del designio eterno. Como dice un antiguo texto hindú: “No debes matar ni injuriar ni atormentar ni percibir ninguna clase de ser vivo, ninguna especie de criatura, ni una especie de animal. He aquí el puro, eterno y constante precepto de la verdad programada por lo sabios que comprenden el mismo”. La frase anterior es una especie de paradigma para el mismo Estado que no cumple la responsabilidad de garantizar los derechos humanos de las personas o se involucra en acciones contra ellas. Aquí la violencia se ha legitimado. Los desaparecimientos, las ejecuciones extrajudiciales, las torturas, las retenciones arbitrarias y las llamadas a la puerta de la casa a la mitad de la noche, son las pruebas contundentes que señalan Amnistía Internacional. Ello gracias a los medios de comunicación que se dieron la tarea de investigar, escudriñar minuciosamente estos falsos positivos, quitándole el velo a estas operaciones comandadas por militares. Lo peor y más infame es que en muchas de estas operaciones murieron personas inocentes y sin antecedentes judiciales. Los militares las presentaban como operaciones exitosas contra las agrupaciones generadoras de violencia, como, guerrilla, paramilitares o delincuencia común. El Gobierno nacional, a través del Ministerio de Defensa, tiene la obligación de capacitar cotidianamente desde generales hasta sargentos en lo que se refiere al respeto de los Derechos Humanos. Colombia se incorporó al Estatuto de Roma a partir de 2001. Esto significa que los culpables de los falsos positivos podrían comparecer ante la Corte Penal Internacional, ya que los actos de que son motivos de denuncias acontecieron después del 2002. El exministro de Defensa Gustavo Bell Lemus, en su editorial del viernes 31 de octubre del 2008 en un medio regional, tiene razón y es acertado, en donde señala lo siguiente: "Las armas que la República les ha confiado jamás se pueden usar contra inocentes, nunca deben apuntar a personas inermes y mucho menos dispararse. Es deplorable también que los buenos resultados obtenidos por las Fuerzas Armadas en otros campos se vean empañados por los denominados falsos positivos”.