
Los dos culpables

El nuevo modelo de salud para maestros, impulsado por Petro y Fecode, improvisó y generó caos. Falta de atención, tratamientos interrumpidos y riesgos para la salud docente.
Por Ismael Guerra de la Ossa El despelote en el nuevo modelo de salud de los maestros, que comenzó a regir el pasado 1 de mayo, tiene dos responsables: el Gobierno Petro y los directivos de Fecode. El primero por poner en operación, a como diera lugar y sin medir las consecuencias, un sistema que no tenía debidamente preparado ni organizado ni estructurado y, por el contrario, donde reina la improvisación y los palos de ciegos. Y esto lo afirma, no yo ni ningún miembro de la oposición, sino la propia ejecutiva de Fecode, Victoria Avendaño, quien en declaraciones a El Tiempo dijo: “Lo que se demuestra a partir del primero de mayo es que realmente no se maduró el modelo, no se le dio el tiempo, no se discutió, ni se hizo el trámite como debería ser, sino que se improvisó. Lo que está sucediendo en el día de hoy es prueba de esa improvisación”. Resultado de esto es la falta de atención a los profesores, tratamientos interrumpidos, medicamentos no entregados, sobre todo vitales para la diabetes o el cáncer, cancelación de cirugías de alta complejidad, demoras en las autorizaciones de procedimientos como quimioterapias, dificultades para agendar citas médicas con especialistas, falta de información, y pare de contar. Esto, claro, como se dijo arriba, es culpa del Gobierno, pero más que todo de las directivas de Fecode. Es que este sindicato se prestó para que ello sucediera pues permitió, cohonestó, y admitió sin chistar, que se utilizara a los más de 800 mil maestros oficiales como “conejillos de indias” para poner en práctica un experimento chambonamente “emparapetado” y a la topa tolondra, porque así lo quería el presidente Petro y había que obedecerle abyectamente, a pesar de que voces autorizadas de entendidos en la materia consideran inconveniente y nefasto ese modelo de salud. Es decir, Fecode, por darle gusto al presidente Petro, ha puesto en riesgo no solo la salud sino la vida de los maestros, los mismos que dice defender a capa y espada. No hay derecho. ¡Y pensar que es el mismo sistema que el Gobierno Nacional quiere aplicarnos a los 50 millones de colombianos con la reforma a la salud que el ministro Guillermo Alfonso Jaramillo pretende sacar adelante, otra vez, a los trancazos en el Congreso, y a fuerza de prebendas y mermeladas!