
Los dos bandos de la Mojana

A dos años del derrame de Cara de Gato en Bolívar, la promesa de cierre se diluye en polémicas políticas y ambientales. ¿Lograrán cumplir el plazo fijado o fracasarán?
#Editorial | El entrante mes de agosto se cumplen dos años de la ruptura de chorro Cara de Gato en San Jacinto del Cauca, Bolívar, pero con impactos ambientales, sociales y humanitarios sin precedentes en la Mojana sucreña, desde entonces se ha evidenciado una cruzada en pro de su pronto cierre, pero con más desaciertos que aciertos. Tras casi dos años de intentos fallidos por cerrar, este propósito con la llegada de las elecciones lamentablemente fue permeado por la política y terminó, aunque no lo quieran reconocer, creando dos grandes bandos cuando de hablar desde las esferas sociales mojaneras sobre Cara de Gato se trata. Uno es el que se alineó con los menesteres de los gobernantes de turno, todos muy silenciosos ante las debacles y falsas expectativas, y el otro que se separó de la parcialidad y los aplausos y prácticamente terminó, por supuestas amenazas de grupos paramilitares, hablando en el anonimato sobre lo que está sucediendo. La más reciente polémica se suscitó por una supuesta operación de extracción de oro por parte de las maquinas en Cara de Gato, dragas que fueron contratadas para extraer arena y conformar las geobolsas del dique, claramente, maniobra que deberá explicar el mismo contratista. A seis días de terminar el mes y con la promesa de cerrar el 31, ahora es imperativo que cumplan. ¿O no podrán? Autor: Luis Germán Rubiano Farak