
Los dogmas sobre Jesucristo

Tras analizar los dogmas sobre Dios Padre, exploramos los pilares de la fe cristiana sobre Dios Hijo. Jesús, figura central, define la historia y su naturaleza divina y humana.
Por: Selma Samur de Heenan El viernes pasado, enunciamos los cinco dogmas sobre Dios Padre, y hoy miraremos los reconocidos sobre Dios Hijo. Sin lugar a duda, es Jesús la persona más importante en la historia de la humanidad. Una sola prueba de ello es que fue quien logro dividirla en dos partes, sin que hasta ahora alguien pueda sustraerse de ese sistema de separación del tiempo, usado en el mundo entero, tanto en los países mayormente cristianos como en aquellos en que escasamente aceptan que se pronuncie su nombre. Un grupo de científicos agnósticos han buscado cambiar el AC y DC. Le agregaron la letra E de era y hacen pasar, la C de Cristo por la c de “común”, quedando entonces AEC - antes de la era común y EC -era común, algo bastante prejuicioso o ineficaz, porque, de todos modos, la fecha se continúa centrando con el nacimiento de Jesús, de quien podemos asegurar de conformidad a los dogmas proclamados que: 1- Es el verdadero Dios e hijo de Dios por esencia, así lo dio a entender cuando dijo que Él y el Padre son uno solo. 2- Posee dos naturalezas que no se transforman ni se mezclan: La divina y la humana. 3- Cada una de las dos naturalezas en Cristo posee su propia voluntad y operación física, porque Él no es mitad Dios y mitad hombre. Jesús es completamente divino y totalmente humano. 4- Además de hombre, es el Hijo natural de Dios. 5- Cristo se ofreció en la cruz como verdadero y propio sacrificio, como el cordero bajado del Cielo que sería sacrificado desde su naturaleza humana. Como hombre era sacerdote y se constituyó en la ofrenda. Y, en su naturaleza divina y miembro de la Santísima Trinidad, recibió la ofrenda. 6- Por medio de su muerte en la cruz, Él nos rescató y reconcilió con Dios. En el antiguo testamento los sacerdotes presentaban a Yavé los sacrificios de animales para pedir el perdón por las faltas del pueblo. Jesús mismo se inmoló para lograr nuestra reconciliación con Dios. 7- Al tercer día después de ser crucificado, resucitó glorioso de entre los muertos, tal como lo había anunciado a sus apóstoles. Su resurrección es para los cristianos un signo del triunfo de la vida sobre la muerte 8- Cristo ascendió en cuerpo y alma a los cielos, ahí está sentado a la diestra de Dios Padre, esperando a que lleguemos para ocupar, igualmente, nuestro puesto.