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Opinión

Lo que vamos siendo

Olga Leonor Hernández Bustamante
Olga Leonor Hernández Bustamante
Columnista
5 de octubre de 2024

Comprender nuestras reacciones y acciones pasadas desde la compasión es clave. Juzgar el "yo" del pasado es injusto; cada momento refleja nuestras posibilidades presentes.

Por Olga Leonor Hernández Bustamante Sentimos lo que sentimos, hacemos lo que hacemos, actuamos como actuamos en coherencia con nuestras posibilidades de cada momento. En cada evento que nos pasa se manifiesta lo que somos en ese presente; por lo tanto, es una injusticia juzgar desde el ahora a aquella persona que fuimos en el pasado. Si, por ejemplo, reaccionamos ante algo con miedo y evitamos afrontarlo, eso es justamente reflejo de mis opciones y posibilidades del momento. No es bueno, ni malo escapar, simplemente es así. Si escapamos es porque valoramos nuestra supervivencia y protección como más importante que aquello que hay del otro lado. Si escapamos es porque leemos nuestras herramientas y presentimos que no van a ser suficientes. Si huimos es una forma de reconocer que no me siento, en ese momento, capaz de estar ahí. Ahora, si escapo siempre y se vuelve un modo de afrontamiento común, es un reflejo de que no me he dado a la tarea de reconocerme a mí mismo en cada situación y tengo ese pendiente. No es bueno, ni malo, simplemente es. Si, por ejemplo, en las relaciones con los otros me vuelvo dependiente de la valoración de los demás y me mantengo haciendo méritos para que me aprecien o me quieran, estando incluso en contra de lo que realmente deseo, eso no es bueno ni malo, simplemente es. Y es posiblemente reflejo de la forma en que me percibo a sí mismo, de la manera en que valoro lo que soy y de cómo me he puesto al servicio de los demás. Si mi valoración de mí depende de lo que los otros opinen o piensen, es apenas esperable que me sitúe a la sombra de ellos. No es ni bueno, ni malo, es simple reflejo de la manera en que en me estoy relacionando con mi propio valor. Ahora, si no hago el trabajo de transformar esa forma de vincularme, entonces he decidido estar sujeto a los demás, eso no es bueno, ni malo, es la posibilidad que me permito y está en mi quedarme ahí o transformarla. En cada momento vamos siendo, haciendo y sintiendo lo que nos permitimos ser, hacer y sentir. En consulta al hablar de cosas del pasado, generalmente invito a las personas a mirarse con ojos compasivos hacia aquel que fueron, lo que pensaron, las maneras en que respondieron ante una situación. Más allá de si fueron honestos consigo mismos, si actuaron llevados por el miedo, la rabia, la tristeza, la necesidad de aceptación; más allá de eso fueron de acuerdo con sus propias posibilidades del momento y de acuerdo a las posibilidades del contexto. El trabajo de ser nunca cesa, ese es uno de los aprendizajes producto de la terapia. De terapia salimos no mejores personas, sino simplemente con la capacidad de ver y valorar lo que potencialmente nos podemos permitir ser, hacer y sentir a cada momento.