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Opinión

Lisandro, un estilo

Luis Manuel Espinosa
Luis Manuel Espinosa
Columnista
25 de diciembre de 2023

Lisandro Meza, joven promesa en Los Corraleros de Majagual, se convirtió en leyenda de la música vernácula. Su talento lo llevó a trascender fronteras y a dejar un legado imborrable.

Por Luis Manuel Espinosa Cuando Lisandro Meza llegó a los Corraleros de Majagual, ya tenía entidad propia, no obstante ser uno de los integrantes más jóvenes de la agrupación. Si bien su estilo, se compadecía bastante con la realidad de aquel proyecto surgido de la necesidad de responder a una demanda del público colombiano, que creara en aquellos años sesenta el productor Antonio Fuentes, era indudablemente diferente al de sus demás compañeros, en cuanto a la manera de interpretar. Al punto, que Lisandro, si se quiere no caracterizó a esos famosos, sino que se alzó con su propia forma de ser, hasta trascender el plano nacional y convertirse en el mejor intérprete a nivel internacional de la música vernácula. Su personalidad, no tanto rebelde como la de Alfredo Gutierrez, ni tan modesta como la de Calixto Ochoa, le daba un tono singular y atractivo, que lo hacía imponente y sobre todo, sumamente recio e impetuoso. Para aquella época, en la que aún no existía el Departamento de Sucre, Lisandro Meza, era de Corozal, por cuanto Los Palmitos y El Piñal, aún eran corregimientos de esa localidad. Erigido Sucre como sección territorial, no pasó mucho tiempo cuando la población de Los Palmitos fue elevada a la categoría de municipio, cobrando vida independiente e identificando en adelante a Lisandro Meza, como el máximo exponente de esa comunidad. De ahí, que cuando se iniciara la elección popular de alcaldes, la Niña Luz, su conocidísima esposa, fuera escogida por sus coterráneos como su burgomaestre, volviendo famoso aquel lugar donde tenía asentamiento la familia de Lisandro y la Niña Luz, lo cual permitió dar nacimiento a una nueva agrupación musical, que se denominó en honor de la ilustre exalcaldesa: Los Hijos de la Niña Luz. De ahí también, la popularidad como sabanero que adquirió Lisandro en los años posteriores. Algunos de los corraleros, por decirlo así, emigraron hacia el norte, donde se establecieron. Lisandro, con todo haber hecho lo mismo, prefirió incursionar en el sur, donde tuvo una acogida extraordinaria, haciéndose famoso en el Perú. Muchas de sus interpretaciones musicales arraigaron en esos lares, como las que, a su vez, se extendieron por Colombia. Seguramente Las Tapas, podría considerarse como su principal creación musical, la cual se impuso en las décadas finales del pasado siglo XX. Habiéndose cumplido en Lisandro, el apotegma tolsteyano, resumido así: afianza tu aldea y serás universal. Porque a él hay que abonarle, que nunca abandonó las Sabanas, como tampoco Los Palmitos, y desde Sincelejo la capital sucreña, conducía su empresa musical, apoyado en una infraestructura móvil en la cual se desplazaba por el continente; lo que posibilitó irrigar su cultura y estilo musical.