
Lectura crítica: una urgencia

Se entiende que un lector es eficiente cuando puede rápidamente seleccionar lo que le interesa y logra entenderlo; además, puede evaluar lo que dice la lectura y tiene la capacidad de extraer conclusiones.
Por Jaime De la Ossa Velásquez Se entiende que un lector es eficiente cuando puede rápidamente seleccionar lo que le interesa y logra entenderlo; además, puede evaluar lo que dice la lectura y tiene la capacidad de extraer conclusiones. Pero no se trata solo de tener la capacidad de hacer un resumen o un ensayo de texto, la concepción actual de la lectura crítica no solo se basa en la estructura lingüística o en el reconocimiento del inicio, el desarrollo y la conclusión, sino que se fundamenta en el significado, el contexto y la ideología que se plantea en un determinado escrito: transciende lo literal para acceder a lo excelso. Universitariamente se debe proponer una didáctica que permita un mayor ejercicio de lectura y de comprensión crítica de la misma. El fomento de las prácticas lectoras con diversos temas y variados textos, permiten que el estudiante pueda manejar temas específicos con profundidad, como debe hacerse en los contextos académicos de calidad para acrecentar el conocimiento especializado y reflexivo, aspectos que favorecerán la inserción en el mundo profesional, científico y tecnológico. Con la lectura crítica, adicionalmente, se amplia el dominio sociocultural, cognitivo y lingüístico. Cada vez es más evidente que estudiantes universitarios estén alejados de la lectura y aunque no se tenga una ponderación de este fenómeno el resultado puede inferirse a partir de los valores alcanzados en las pruebas antecedentes de lectura (OCDE - PISA), que son negativos en un contexto general y comparativo. Es notorio, aunque no esté investigado a profundidad, que existe una mayor reticencia a escribir o presentar informes con análisis pormenorizados, que sean producto de investigaciones textuales o análisis de lecturas críticamente abordadas. El famoso “corte y pega” tristemente ha reemplazado el análisis, la coherencia y el valor de la lectura y la escritura constructiva. Una solución para esta situación sería la alfabetización crítica, la cual se concibe como un proceso de formación en donde se enfatiza en la potencialización de las capacidades para usar adecuadamente el lenguaje oral y escrito y sus diferentes funciones, ya que estas le permitirán al universitario y al profesional que pueda insertar y competir adecuadamente, porque le toca vivir en un mundo extremadamente cambiante, más selectivo, más exigente, con una creciente influencia global producto del avance tecnológico. Una alfabetización critica reconstruye y orienta al individuo hacia la lectura crítica y desde allí a todo lo favorable que con esto se puede lograr.