
Lectoescritura en la Educación Superior

La lectoescritura en la educación superior no es un fin en sí misma, sino el motor que impulsa el pensamiento autónomo, la investigación rigurosa y la comunicación efectiva. Invertir tiempo en leer con profundidad...
Por Jaime De la Ossa Velásquez La lectoescritura en la educación superior no es un fin en sí misma, sino el motor que impulsa el pensamiento autónomo, la investigación rigurosa y la comunicación efectiva. Invertir tiempo en leer con profundidad y escribir con intención es sentar las bases de una carrera académica sólida y de un desempeño profesional sobresaliente. Es importante reconocer que los textos académicos poseen un lenguaje propio y que están de acuerdo con cada rama del saber; leer críticamente permite comprender los conceptos involucrados, identificar ideas centrales y distinguir entre argumentos válidos y posiciones subjetivas. De otra parte, en la universidad, el estudiante debe ser responsable de su proceso de aprendizaje; una lectura critica y activa facilita la asimilación y retención de conocimientos. La lectoescritura en la educación superior va más allá de la decodificación de palabras, es la puerta de entrada a teorías, marcos conceptuales y hallazgos recientes de cada disciplina. Permite: asimilar perspectivas diversas y actualizadas, fomenta el pensamiento crítico al confrontar argumentos contrapuestos y la capacidad de investigación autónoma… Quien sabe leer bien, aprende a escribir correctamente. En general, como lo advierten varios estudios, los estudiantes universitarios centran preferencialmente su proceso de lectura en los apuntes tomados en clase y la escritura en las respuestas a las pruebas que deben presentar; este panorama muestra que la lectura y la escritura se orienta a tener buenas calificaciones, y que la bibliografía pertinente y la de tipo interdisciplinar no es asunto de usual utilización. El problema tiende a agudizarse cuando no se toman apuntes y estos son reemplazadas por las imágenes de los proyectores que tan comunes y constantes se han vuelto en las clases que se imparten; es tal la situación, que este tipo de ayuda didáctica, útil, pero no absoluta, se ha tornado abrumadoramente constante y sin ella, en muchos casos, parecería imposible enseñar… El lazarillo, cuyo nombre es video proyector o video beam. La responsabilidad social que compete a la formación de los jóvenes debe ser preocupación fundamental del proyecto educativo, de los docentes y sus prácticas pedagógicas. Los estudiantes deben aprender de sus maestros la comprensión de textos y la producción de ensayos característicos de la disciplina que se enseña; así mismo,sería conveniente, que cada docentetuviera sus propios escritos – producto de su trabajo – y, que estos fueran parte de los contenidosque transmite. En cuanto a su práctica pedagógica siempre debería buscar que los temas impartidos se amplíen con lecturas relacionadas y que sean objeto de informes escritos y evaluables… Algo más valioso que un examen de memoria.