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Opinión

Le salió el tiro por la culata

Ismael Guerra de la Ossa
Ismael Guerra de la Ossa
Columnista
10 de junio de 2024

El gobierno de Petro intentó influir en el Directorio Nacional Conservador, un hecho inédito en Colombia. Buscaba imponer un presidente y aceptar renuncias, pero fracasó.

Por Ismael Guerra de la Ossa Aunque un poco tarde, nos vamos a referir a un episodio inédito en la historia política colombiana. Fue el caso de un gobierno de izquierda radical tratando de imponer un presidente en el Directorio Nacional Conservador. Y lo peor: intentando obligar a miembros de esa directiva política a que le aceptaran la renuncia a quien fungía como presidente y dando nombre para sucederlo, mejor dicho, ni en las monarquías se da tamaño adefesio e irrespeto a los principios democráticos. Eso ni siquiera sucede en regímenes absolutistas y dictatoriales que se llevan con los pechos las normas que les otorga a los partidos políticos independencia y autonomía para regir sus destinos. Ocurrió en la penúltima semana de febrero cuando el Gobierno Petro nombró como cuota de algunos congresistas conservadores a la nueva ministra del Deporte, Luz Cristina López, pasándose por la faja las directrices de dicha colectividad que decretaron como norma de conducta la independencia del gobierno y por lo tanto la no aceptación de cuotas burocráticas para poder ejercer a plenitud su cometido. Naturalmente, el presidente del Directorio, senador Efraín Cepeda, puso a consideración su renuncia ante el pleno de la directiva pues con conservadores en los ministerios era un contrasentido pregonar y actuar con independencia. Ante esto el Gobierno Petro intentó sacarle provecho al asunto y puso a Laura Sarabia, mano derecha de Petro, y al ministro del Interior, Luis Fernando Velasco, a contactar a integrantes del Directorio Conservador con el propósito de casi que obligarlos a aceptarle la renuncia a Cepeda y elegir en su reemplazo a Vicente Blel, exgobernador bolivarense, porque, según el Gobierno, sería más manejable que el experimentado Cepeda. Sin embargo, le salió el tiro por la culata pues la osadía y el despropósito produjo el efecto contrario. Todos los miembros del Directorio no solo consideraron una indebida intromisión del Gobierno en los asuntos internos del partido sino una reprochable falta de respeto con la colectividad, lo cual hizo que por unanimidad decidieran no aceptarle la renuncia a Cepeda y por el contrario ratificarle su confianza y apoyo irrestricto para que siguiera dirigiendo los destinos del conservatismo. O sea que el Gobierno Petro fue por lana y salió trasquilado. Todo, por la prepotencia y criterio dictatorial como se pretende gobernar al país.