
Las Playas: un encanto idílico

Ahora que estamos en el mes de diciembre, con las vacaciones, las piscinas y las playas ya están repletas, gozando enormemente del sol, el agua y la arena. Los fines de semana la nota predominante es el mar.
Por Samuel Morales Turizo Ahora que estamos en el mes de diciembre, con las vacaciones, las piscinas y las playas ya están repletas, gozando enormemente del sol, el agua y la arena. Los fines de semana la nota predominante es el mar. El agua se puede transformar en un tipo de reverencia o culto para el ser humano, los que nacieron y crecieron con el mar a pocos metros de su ventana y la arena a escasos pasos de sus pies. Y ese apego único al aroma a salitre. La playa se añora como una tregua con la rutina, como una buena revelación que solo se puede oír al ritmo de las olas. La playa tiene la cualidad de transmitir tranquilidad, paz y contemplar la bella puesta del sol, mientras gozan con familiares y amigos. Relájate y disfruta con la playa, con la brisa marina rozando la cara. La totalidad de las personas escogen el mar como una opción esencial para trasladarse a tener una tarde de entretenimiento. Los poetas, los escritores, los músicos le escriben, le cantan a las playas y los pintores plasman su belleza. Los anteriores han escogido este lugar formado de arenales, como un medio de inspiración. “Dos mujeres corriendo por la playa”, es una pintura sobre madera contrachapada, realizada en 1922 por el pintor Pablo Picasso. Antibes (Francia), situada a orillas de las mansas aguas del Mediterráneo, en ese lugar Picasso elige como taller y vivienda durante seis meses el Castillo de Grimaldi, ubicado en la parte vieja de Antibes, los cuales fueron muy productivos. Las playas en la noche es placentero observar el ruido rítmico de las olas, con sus figuras ondulatorias que rompen en abanico. El agua del mar nunca descansa, en general cada partícula de agua asciende, avanza y retrocede. Hasta las olas más modestas representan un cúmulo de energía considerable. El único sitio del planeta en donde el tiempo se ha detenido es mirando el espumoso oleaje que rompe en la arena, se deshace, se recoge y se vuelve a formar y nuevamente es espuma, besa de nuevo la playa, ciclo que se repite desde la creación. Allí está retratada la eternidad.