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Opinión

Las elecciones de Venezuela

Lewis Pereira González
Lewis Pereira González
Columnista
21 de julio de 2024

En Venezuela, el gobierno de Maduro podría perpetuarse en el poder pese a las elecciones. Fraude electoral y falta de instituciones independientes son clave para su permanencia, a pesar del descontento.

Por Lewis Pereira La gente cree erróneamente que en Venezuela hay un sistema político autoritario que, mal que bien, realiza elecciones, que si las gana Nicolás Maduro es porque reprime la oposición y no deja que se organice. No saben, por ejemplo, que en el 2017 la empresa que realiza las elecciones, Smartmatic, salió huyendo del país acusando amargamente al gobierno de que había anunciado unos resultados que no correspondían con el conteo que habían hecho las máquinas de votación; que nada más el año pasado el Consejo Nacional Electoral declaró, en un referéndum consultivo, que hubo más de 10 millones de votos, cuando nadie salió a votar y las calles permanecieron desiertas. Es decir, que el gobierno viene cometiendo fraude. Y no todos saben que cuando Juan Guaidó, este fue nombrado legítimamente presidente de la república y Maduro desconoció eso para judicializar y empantanar el asunto. La gente cree que si el domingo 28 de julio Maduro pierde las elecciones entregará el poder y se irá. La situación real en Venezuela, sin embargo, es que para que Maduro haga eso deben haber instituciones que conviertan en algo real el juego democrático y esto tiene dos grandes problemas, a saber, todos los comandos de tropa del ejército se convirtieron al socialismo en más de 20 años de gobierno o están comprados, y para el caso de los jueces (comenzando por el Tribunal Supremo de Justicia) ocurre lo mismo. Por lo cual, no hay nadie que haga que las normas del juego democrático se respeten, en Venezuela ese juego está trancado. Puede ocurrir, entonces, cualquier cosa, puede ser que el tribunal supremo declare ilegales las elecciones, que el CNE declare triunfante a Maduro, que el ejército diga que no va a aceptar a Edmundo González como presidente, o lo que sea. El resultado siempre será el mismo, Maduro va a permanecer en el poder. El chavismo es especialista en enredar jurídicamente todo para que al final no ocurra nada, y Edmundo González pasará a ser otro Juan Guaidó, es decir, se le reconocerá a nivel internacional como el legítimo presidente de Venezuela, pero a nivel interno no podrá ejercer. Estas técnicas son tan eficaces que hasta los venezolanos quedarán confundidos; puede ser que la gente salga masivamente a las calles, pero al final, la estrategia terminará por desgastarlos.