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Opinión

Las desventajas de ser invisible

Olga Leonor Hernández Bustamante
Olga Leonor Hernández Bustamante
Columnista
8 de febrero de 2025

¿Decir "no" siempre es una opción? Descubre cómo establecer límites, comunicar posturas y evitar la invisibilidad en las relaciones, especialmente con la familia.

Por Olga Leonor Hernández Bustamante -          Pero sabes que puedes decir que no ¿Cierto? -        ¿Puedo decir que no? -          Decir que no es siempre una opción… -          Pero mira que mi mamá es cosa seria. A ella no le gusta el no como respuesta… -        ¿De quién sería la tarea de gestionar lo que siente al recibir un no como respuesta? -          … ¿Mia? Es que, si le digo que no y sufre, sería culpa mía. -          Es un punto debatible. Sin embargo, me voy a concentrar en mostrarte que no me respondiste la pregunta, así que te la repito: ¿De quién sería la tarea de gestionar lo que siente al recibir un no como respuesta? -          … No sé… ¿De ella? -          Así es. Es de ella. No le ahorres el trabajo de hacerse cargo de lo que siente… me suena, por lo que me has contado, que muchas veces le has ahorrado el trabajo de sentir lo que debe sentir. Claro, que eso lo logras en sacrificio de ti misma y de lo que sientes y piensas en algunos momentos. -          ¿No estoy obligada a decirle que sí, así sea mi mamá? -          Exactamente. -          ¿Puedo poner condiciones? No, no, no… Eso me suena a demasiado. -          Si por condiciones te refieres a poner límites, la respuesta es un sí. Ahora, clarifiquemos qué es eso de los límites porque creo que en muchos casos se confunde con ir repartiendo NO a diestra y siniestra. Poner un límite significa realmente poder plantearle al otro, con contundencia, mi postura frente a una situación. -          (Repite susurrando como para memorizarlo) … Decir y mostrar lo que creo o pienso frente a una situación… -          Mirémoslo de la siguiente manera. Hay dos polos, dos caras de la moneda cuando no has puesto limites en tu relación con tu mamá. En la primera cara, te has sometido a su voluntad, y en ese caso te has vuelto invisible. En la segunda cara has huido de ella, escapas, evitas la confrontación y no haces nada, te quitas de su vista, esperando que si no estas, deje de exigirte, es también volverse invisible. ¿Ves la paradoja allí? -          Si… en ambos casos me estoy haciendo invisible… ¿Pero al escapar no pongo limites? -          En apariencia sí. Pero tu mamá nunca supo lo que tu pensabas o sentías, nunca fue clara tu posición. Poner límites requiere acción y movimiento, la pasividad deja el camino abierto para que te vuelvan a invadir, porque en realidad nunca se supo qué era lo que pensabas. -          Poner límites, marcar la postura de forma activa, poner mis condiciones, no evitarle sufrir asumiendo yo el sufrimiento… Madre mía… me abruma todo esto ¿No es más fácil escapar? -          Más cómodo en el corto plazo tal vez. La verdadera pregunta es cómo vas a pagar la deuda que acumulas contigo misma al volverte invisible…