
Las caderas no mienten

Shakira conquista con su gira #LasMujeresYaNoLloran. Un espectáculo impecable que recuerda a Madonna y emociona a sus fans, a pesar de los desafíos logísticos.
Por Bibiana María Guerra De Los Ríos No hay duda: las caderas de Shakira no mienten. Esta artista, en todo su esplendor, no solo ha logrado capitalizar sus emociones y su vida personal, sino que también ha conseguido que millones canten al unísono, recordando tanto a su exesposo como a su nueva pareja, apoyándola en una tragedia de la que ha emergido aún más fuerte. Shakira es digna de ser vista, sentida y celebrada. ¡Qué emoción formar parte de esta era musical y haber asistido a su concierto! El jueves pasado tuve la oportunidad de presenciar un espectáculo de talla mundial. La producción de la gira #LasMujeresYaNoLloran y los estadios repletos, en las pocas ciudades que ha visitado hasta ahora, solo se pueden comparar con los de personalidades históricas como Madonna. Los vestuarios, las coreografías, el escenario, los bailarines, el mobiliario, su entrada y su salida… todo fue impecable. Aunque, lamentablemente, la logística en nuestro país no permite cerrar de manera perfecta el círculo virtuoso de este tipo de shows, emociona y enorgullece contar con una representante como Shakira. Siempre me ha gustado Shakira. Justo el día del concierto compartí una foto de ella en mi adolescencia. En aquella época, ella visitaba el edificio de mis abuelos maternos en Barranquilla, ya que una tía vivía allí. Un buen día de diciembre, durante las vacaciones navideñas, nos avisaron que Shakira se encontraba en el edificio. Los niños esperábamos con ilusión verla, hasta el punto de olvidarnos del almuerzo, con la esperanza de captar una foto con ella. Finalmente, a las siete de la noche, salió, sonriente y feliz de encontrarse con su “pequeña” fanaticada. De esa misma época, mi mamá recuerda que yo me disfrazaba con la falda de monedas, característica de su baile árabe, y les ofrecía shows a mis papás. Esta mujer, de origen libanés como yo, lleva en su sangre la mezcla perfecta que potencia su versatilidad. Me atrevo a decir que no hay nadie como ella: una artista integral, capaz de bailar ritmos tan diversos y opuestos como la champeta y la danza árabe; el tango y la música africana; la salsa y el rock. Shakira, verte siempre será todo un espectáculo. P.D.: Quiero cerrar con un llamado a la reflexión sobre el tema logístico. Conseguir boletas fue, para mí, una misión imposible. La fila virtual resultó un despropósito: madrugué, tenía tarjetas de los bancos patrocinadores, ingresé desde todos mis dispositivos y, aun así, no logré acceder para la primera fecha. Además, la entrada y la salida del estadio fueron un caos, algo a lo que estamos acostumbrados en nuestro país. Estamos a tiempo de mejorar nuestros escenarios; somos un país atractivo en materia cultural y recreativa, pero aún nos falta el "centavo para el peso" en este tipo de eventos.