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Opinión

Las 7 plagas de Egipto

Ismael Guerra de la Ossa
Ismael Guerra de la Ossa
Columnista
6 de octubre de 2025

Son tantos los embates y golpes, y de tan variada naturaleza, que ha sufrido nuestra Fuerza Pública últimamente que sin caer en extremismos ni en exageraciones odiosas, lo cierto es que podríamos decir que le ha caído las siete plagas de Egipto.

Por Ismael Guerra de la Ossa Son tantos los embates y golpes, y de tan variada naturaleza, que ha sufrido nuestra Fuerza Pública últimamente que sin caer en extremismos ni en exageraciones odiosas, lo cierto es que podríamos decir que le ha caído las siete plagas de Egipto. Ello, para usar un símil que nunca hubiésemos querido utilizar tras el aprecio y cariño que se merecen nuestros soldados y policías. Al desdén y poco afecto que pareciera sentir por ellos su actual comandante supremo, se contrapone la extrema generosidad con que éste trata a los criminales y terroristas, parapetado en su embeleco de la Paz Total, lo cual, quiérase o no, desmotiva y desmoraliza a la tropa. A esto se agrega, la drástica reducción de sus unidades por diferentes causas, llegando, según expertos, a la pérdida de más de 30 mil efectivos de las distintas fuerzas durante el mandato petrista y a corte del pasado mes de junio. A ello habría que sumar los terribles ataques a través de la llamada guerra tecnológica, o sea la de los drones, que ha acabado con la vida de decenas de militares, policías y civiles en lo que va de este año y, desafortunadamente, se espera que siga su racha letal en lo que resta de 2025, en razón de que para esto lo que se necesitan son recursos a los cuales acceden y continuarán accediendo, con pasmosa facilitad, las organizaciones armadas ilegales, debido a las jugosas y millonarias economías que manejan, producto de su trajinar mafioso. Y como para dorar la píldora, a todo este rosario de males, obstáculos y dificultades que tienen que afrontar, casi solas, nuestras Fuerzas Armadas, se adiciona algo muy adverso y tenebroso para cumplir con su misión constitucional de proteger la vida, honra y bienes de los ciudadanos. Nos referimos a las asonadas y secuestros cometidos por comunidades enteras contra pelotones de militares y policías. Una práctica que les está dando sus frutos a los grupos terroristas y al margen de la ley, pues les ha quedado muy fácil instrumentalizar a la población para neutralizar con eficacia a nuestros uniformados. Según se ha reportado, al momento de redactar este artículo iban más de 35 de estas asonadas y secuestros de militares y policías en lo corrido de este año en diferentes regiones del país, cifra francamente preocupante y alarmante.