
Lamentable situación Sucreña

La falta de fraternidad y la explotación humana, enraizadas en estructuras sociales, causan males palpables. Urge implementar políticas para contrarrestar la descomposición social en Sucre.
Por Édgar Arrieta González La ausencia de fraternidad, solidaridad, de ruptura de amistad con Dios y los hombres y como consecuencia la explotación del hombre por el hombre, en la dominación de los pueblos, razas y clases sociales son causas de los males que hoy son palpables en nuestro país. Es por ello y con razón San Pablo predicó que "el pecado se encarna en las estructuras sociales y políticas, es una fuerza manifiestamente supraindividual que llega a adueñarse de los pueblos en cuanto a tales". El pecado surge como la alienación fundamental, como raíz de una situación de injusticia y explotación; es bien sabido que en nuestro medio encontramos situaciones cuya injusticia clama al cielo, cuando en nuestras comunidades, las más vulnerables, faltan de lo necesario, viven en total dependencia que les impide toda iniciativa y responsabilidad, lo mismo que toda posibilidad de promoverse culturalmente y de participar en la vida social y política. Es grande en estos sectores rechazar con violencia tan graves injurias contra la dignidad humana, he ahí las pandillas de jóvenes vinculados a grupos armados ilegales, prostitución, en fin, una serie de respuestas ilícitas ante la situación en que viven con sus familias. Por lo anterior y tantas situaciones negativas que se dan, es que nuestra Gobernadora, Diputados, Alcaldes y Concejales deben implementar políticas para contrarrestar esta descomposición, ya que estamos sufriendo un proceso de transformación social en que los sectores populares copan cada vez más el aspecto de la estructura social sucreña, no desconociéndose que esta situación es producto de la presión social-política del conflicto interno con las bandas delincuenciales y que ha tenido como una de las expresiones más funestas el desplazamiento forzado de muchas familias. La pregunta sería, ¿pueden llegar a cargos por elección popular personajes que asisten a ritos religiosos, se confiesan, se dan golpes de pecho y rasgan sus vestiduras sin asumir un compromiso liberador de nuestra sociedad? La motivación debe ser cristiana, el problema es social y la solución tiene que darse en ese plano colectivo, Sucre sigue siendo excluyente con alarmantes niveles de pobreza y marginalidad, sus moradores en un alto porcentaje con enormes dificultades para resolver sus necesidades básicas. Esperamos de nuestros gobernantes se identifiquen con quienes sufren el precio de la opresión para de esta manera llevar a nuestro departamento por los caminos de la paz, el progreso y reconciliación.