
La “amenazadera”

El presidente Petro exhibe un comportamiento amenazante, atacando a quienes no se someten a sus ideas. Sus amenazas se extienden al Congreso, empresarios y ahora, al poder.
Por Ismael Guerra de la Ossa El país es testigo del comportamiento amenazante del presidente Petro. Cualquier persona o sector de la sociedad que se atreva a disentir de su proceder, inmediatamente se le viene encima no para defender con argumentos su decir y hacer sino para injuriar, ofender, herir y amenazar. Esa es su característica y el talante que ha demostrado en ejercicio de su cargo. Para él solo son dignos de respeto quienes se inclinan reverentes ante sus posturas y sus ideologizadas teorías políticas y de gobierno. Pero aquellos que no son obsecuentes, áulicos y “sobachaquetas” con lo que él dice y hace, lo que les espera es la descalificación y la amenaza. Así ha sido su comportamiento desde que llegó a la presidencia de la República. Primero la emprendió contra el Congreso porque este, amparado en su independencia institucional, no se ha convertido en notario de sus iniciativas legislativas, es decir, no ha sido un instrumento de bolsillo para aprobarle ciegamente, sin estudio y sin crítica, los proyectos que su gobierno ha puesto a su consideración. Entonces, amenazó a los legisladores con una constituyente, al estilo chavista. Daba por hecho que si él la impulsaba, saltándose los requisitos institucionales, sería aprobada, pues el pueblo colombiano la avalaría sumisamente. Esa idea la ha dejado quieta, tal vez porque el nuevo ministro del Interior, Juan Fernando Cristo, hizo que pusiera los pies sobre la tierra y dejara de soñar. Luego, las amenazas de Petro han sido para los empresarios, a quienes intimida frecuentemente con reformas tributarias y la reforma pensional pues a él le importa un soberano rábano el aparato productivo del país. Solo le interesa los sectores donde pueda ejercer su activismo político en favor de la izquierda radical. Estas son apenas dos del nutrido accionar amenazante de Petro, y la última: ahora amenaza no con apoderarse del gobierno pues ya lo tiene sino con tomarse el poder. Así lo dijo luego de que el Consejo Nacional Electoral (CNE) decidiera, legítima y lícitamente, investigar su campaña por violación de los topes electorales. “Si van a tumbarnos del gobierno, vamos por el poder” fue la expresión de Petro. Es decir, buscará convertirse en un dictador a imagen y semejanza de Maduro, depositario y dueño de todos los poderes en Venezuela, al estilo de un monarca absolutista. ¿Para allá va la “amenazadera”?