
La violencia de género

La mujer, eje del desarrollo, enfrenta la violencia de género en Colombia. Pese a la igualdad de derechos, las oportunidades aún son limitadas. El informe de Medicina Legal revela una alta impunidad.
Por Samuel Morales Turizo La presencia de la mujer en cualquier escenario es sinónimo de sensibilidad, amor, alegría, tolerancia y paz. Ya que ella en todas las épocas de la historia ha sido eje impulsor del desarrollo intelectual, académico, político, social y cultural de una nación. Muchas mujeres afirman: “hay igualdad de derechos, pero no de oportunidades. Queremos una igualdad en dignidad, en trato y en derecho.” El discurso con relación contra la violencia de género es necesario diseñarlo a partir de una mirada al sistema cultural, a la construcción de las identidades y básicamente al sistema familiar que se moldea basado en una estructura patriarcal tradicional que ha ubicado a la mujer en una posición que la hace inferior y vulnerable. La violencia de género se presenta no solo en la familia, sino en el trabajo (como el acoso sexual) y en la calle. Es importante resaltar que la violencia contra mujeres, en general y el maltrato en particular, se da en todos los grupos sociales y étnicos, y no está relacionada con la clase social, el nivel cultural… Este problema social no tiene límites y tanto la agredida como el maltratador pertenecen a cualquier nivel educativo. Hoy las mujeres colombianas con un mundo globalizado, donde el campo de acción de las comunicaciones es infinito no pueden callar, es el momento para que ellas denuncien ante las autoridades competentes, cuando ellas hayan sido amenazadas, torturadas tanto física como psicológicamente, discriminadas y especialmente constreñidas a la esfera de lo privado y lo público. La violencia de género se caracteriza por una serie de conductas coercitivas hacia la mujer que pueden incluir: el abuso físico (empujones, bofetadas, golpes, mordeduras, heridas con arma blanca o de fuego), el abuso emocional (intimidación, humillaciones verbales, manipulación, omisión, abandono y negligencia) y el abuso sexual que consiste en forzar física o emocionalmente a la mujer a la relación sexual o a cierto tipo de conducta sexual. Según el último informe de Medicina Legal, la barrera para frenar el crimen se sigue registrando en la falta de acción de las autoridades competentes. La impunidad por violencia de género está en cerca del 90 por ciento.