
La Vida Como Proyecto

Reflexiona sobre la planificación de proyectos y la importancia de asumir responsabilidades. La informalidad, las mascotas y el futuro de la sociedad son claves para entender el mundo actual.
Por Olga Lucia Bustamante Madrid ¿Quién no ha planeado un proyecto y ha errado el camino? Planear es la etapa que exige más observación para poder captar necesidades, obstáculos, alternativas, causas y consecuencias, etc. La vida también es un proyecto, tal vez el más importante, y requiere de alto grado de amor por uno mismo y por la existencia. La mayoría de las veces iniciamos proyectos a ojo cerrado, basados en que: está de moda, es chévere, me gusta, todos lo hacen o lo usan. Se ha puesto de moda la informalidad en las relaciones afectivas, siendo muy difícil escapar al enamoramiento, ya que el vínculo emocional es movido por la sensibilidad inherente que caracteriza a los seres humanos, lo que deja secuelas de dolor difíciles de manejar. Igualmente, tenemos una mascota y terminamos percibiéndola como una parte profundamente nuestra. Pregunto: ¿Los jóvenes de hoy están mirando en perspectiva lo que se le espera a la sociedad en un futuro muy próximo? Las mascotas son tiernas, bellas y nobles. Su vida promedio es de 15 años, máximo. Y todos juntos avanzamos en edad. Es mentira que nadie necesita de nadie. En el mundo hay países con una tasa de natalidad negativa. Se están poniendo en riesgo la salud física y mental, las economías, y aún más, la conservación de la especie humana. Las parejas conformadas entre iguales no procrean. Los robots nunca reemplazaran el verdadero amor. Como su nombre lo dice, son máquinas repetidoras de palabras y movimientos, programados, terriblemente insensibles y fríos. No tienen alma, les falta la chispa Divina que da la vida. No se está previendo que la juventud es efímera, que la intensidad de las fuerzas y la productividad disminuye con los años. En España, hoy, existen aproximadamente 3.000 pueblos abandonados. Están tratando de repoblar llamado parejas jóvenes del mundo. Pero… ‘deben procrear’, para asegurar la continuidad de la vida. Ya comienzan a desaparecer los preescolares, los parques infantiles, las confecciones para niños, no habrá alumnos, porque no habrá infantes. Un mundo sin los sueños, la bulla, la sonrisa y la ternura de los niños es una pesadilla. Los hogares de solo adultos son insípidos. ¿De dónde nace esta decisión? Del conformismo, del miedo a tener responsabilidades que les obliguen a pensar y actuar para otros. Nos están haciendo creer que el yoismo es la solución. ¡No caigan en esa trampa! La naturaleza ha dispuesto la reproducción como una ley que debemos respetar y ella no se equivoca.