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Opinión

La tierra: alimento, cultura, memoria y futuro

Samuel Morales Turizo
Samuel Morales Turizo
Columnista
20 de marzo de 2026

"La naturaleza ha puesto al descubierto lo mejor que hay: El aire, el agua y la tierra. Pero ha escondido a gran profundidad todo lo vano" Tomás Moro - Utopía.

"La naturaleza ha puesto al descubierto lo mejor que hay: El aire, el agua y la tierra. Pero ha escondido a gran profundidad todo lo vano" Tomás Moro - Utopía. Cartagena de Indias fue escenario desde el 24 hasta el 28 de febrero de la ICARRD +20, la Segunda Conferencia Internacional sobre Reforma Agraria y Desarrollo Rural, un encuentro que reunió a más de 1.500 delegados provenientes de cerca de 100 países. Participé en calidad de Periodista. La programación estuvo enfocada por debates sobre la tenencia de la tierra, la redistribución agraria y los desafíos que enfrentan los sistemas rurales en un contexto de crisis climática e inseguridad alimentaria. La Conferencia convocó a: Gobernantes de Asia, África y América Funcionarios públicos y representantes de organizaciones no gubernamentales y pueblos campesinos, indígenas, comunidades negras, raizales y palenqueras. La Consigna de la Conferencia se centró en "La Raíz del Cambio", propone "que la tierra no es mercancía, sino territorio, cultura, alimento, memoria y futuro" Entre las Conferencias se insertaron: debate sobre la justicia de género en el acceso a la tierra, los derechos territoriales de las mujeres rurales, el rol de las organizaciones campesinas y las relación entre Reforma Agraria y Educación Rural. La Conferencia tiene su inicio de una valoración central: la manera en que se distribuye, utiliza y gobierna la tierra tiene efectos sobre la seguridad alimentaria, la estabilidad social, la acción climática, la protección ambiental, incluyendo los recursos naturales (agua, aire, minerales y bosques) Sin título de propiedad no valgo nada - Dijo Ergilia Rengifo, nativa de las selvas peruanas. Nosotros cuidamos el agua, los bosques y no solo cuidamos solo para nosotros, también para los que viven en la ciudad. Nosotros no somos pobres. Yo soy rica, en mi tierra tengo todo. Pobres son los taladores de árboles que nos roban lo que tenemos. El colapso climático y la pérdida de biodiversidad intensifican estás injusticias. La agricultura industrial, la deforestación, la pesca destructiva y el comercio globalizado impulsan el colapso ecológico, mientras que las comunidades rurales soportan el peso de la sequía, las inundaciones, el hambre y los desplazamientos.