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Opinión

La tensa situación en el sur del país

Daniela Pérez Vásquez
Daniela Pérez Vásquez
Columnista
19 de enero de 2023

El sur de Colombia enfrenta una crisis por el cierre de la vía Panamericana. Desabastecimiento, altos precios y falta de soluciones gubernamentales agravan la situación en Nariño y Cauca.

Por: Daniela Pérez Vásquez. Las autoridades ya lo han manifestado y para la ciudadanía es claro: la situación actual en el sur de país es complicada e insostenible. Los más afectados han sido los departamentos de Nariño y Cauca, de los que muy poco escuchamos hablar en el ámbito nacional, pues tristemente, el abandono del estado es histórico. Ahora la atención se ha volcado hacia ellos porque hay escasez y desabastecimiento de alimentos, medicinas y combustible debido al cierre de la vía Panamericana (la cual atraviesa Sudamérica de norte a sur) por un deslizamiento de tierra durante la fuerte temporada de lluvias, dejando prácticamente incomunicada a esta región. Muchas personas provenientes de departamentos aledaños como Putumayo y Valle del Cauca se encuentran atrapados y sin alternativas para regresar a sus lugares de origen. Las vías alternas no están en condiciones óptimas y representan un mayor tiempo de viaje y altos costos. Una de estas vías es llegando a Quito, capital de Ecuador, pero aquí el paso fronterizo es bastante peculiar: entre ambos países se han impuesto (inventado) restricciones al transporte internacional, ya sea de mercancía o de pasajeros, y ahora, ese egoísmo y falta de solidaridad está cobrando factura. El cierre de la vía Panamericana nos incomunica por vía terrestre con el resto de Sudamérica y el precio de los alimentos, combustibles y medicinas inevitablemente irán al alza. La variante que se pensaba construir y que ahora está en veremos debido a la negativa de las comunidades indígenas de la zona, es una solución en el mediano plazo y claramente la crisis no da espera. Por otro lado, el transporte aéreo tampoco se vislumbra como una solución factible. Las aerolíneas aprovecharon el caos y la desesperación para elevar injustificablemente el precio de los tiquetes. Además, el aeropuerto principal de Nariño se construyó en una zona agreste que muchas veces no permite a los aviones despegar o aterrizar con normalidad por los fuertes vientos, lo complicado de la pista y la poca visibilidad, obligando en ocasiones a desviar el avión al aeropuerto de Palmira. El transporte ferroviario que en algún momento existió en nuestro país, ya no es una opción. La vía marítima parece ser una solución probable para alivianar la crisis de desabastecimiento, escasez y transporte de pasajeros. Para esto es indispensable que a la mayor prontitud se expida un decreto de emergencia económica y social que permita cierta laxitud de las normas para el tema de importación de productos y hacer acuerdos expeditos entre los puertos colombianos y los ecuatorianos. Hasta el momento al gobierno nacional le ha quedado grande la crisis, y le ha fallado a una Colombia profunda que depositó su voto de confianza en el supuesto cambio. Solo se han dado paños de agua tibia que no solucionarán la situación actual. La conclusión es que una vez más queda al descubierto el abandono estatal; es menester invertir en vías secundarias, terciarias y ferroviarias; no hemos logrado una unión nacional y no somos capaces de resolver nuestros problemas estructurales. Definitivamente, estamos en el tercer mundo.