
La prudencia del buen político

En un escenario electoral, la prudencia se vuelve clave. Rumores y sensacionalismo amenazan la política. La estrategia, en campaña, debe ser medida y calculada.
Por: Manuel Andrés Cadrazco Martelo. Por el hilo delgado que separa en nuestro departamento la política de la vida diaria y personal, hemos creído que estas comparten dinámicas. En departamentos como el nuestro, la política y las acciones cotidianas parecieran ser unas solas, más aún en vísperas de elecciones y durante la campaña. Las frases de pasillo, los rumores y el sensacionalismo se apoderan del escenario cuando es época electoral, y pareciera que, a veces, los políticos comienzan a perder algo que es supremamente clave cuando se tiene la potestad de tomar decisiones que influyen en la vida de muchas personas: la prudencia. Ser prudente implica también en guardar cordura y no caer precisamente en el sensacionalismo que se quiera crear en el momento; mejor es muchas ocasiones callar que seguir un juego innecesario solo porque el contrario quiere provocar y redundar en discusiones que nada aportan a la campaña. La política es un campo complejo y desafiante que requiere una amplia gama de habilidades y virtudes para tener éxito, la prudencia es también la capacidad de tomar decisiones informadas y estratégicas, considerando cuidadosamente todas las opciones y sopesando los pros y contras de cada una. En la política, la prudencia es esencial para construir un gobierno justo y sostenible que trabaje para el bienestar de todos los ciudadanos. La prudencia en la política también implica tener una comprensión clara de las consecuencias a largo plazo de las decisiones tomadas, los líderes políticos del mañana deben ser capaces de anticipar los posibles resultados de sus acciones y tener en cuenta las consecuencias para la sociedad en general. El manejo de crisis es otro aspecto que gana importancia en este sentido y en esta coyuntura tanto en esta etapa preelectoral como en la electoral y rodearse de un buen equipo será de mucha ayuda en este camino de vaivenes. En esta campaña que se viene, la prudencia será fundamental, el margen de error será limitado, por lo que la estrategia en campaña debe ser dar pasos medidos, calculados y sobre todo prudentes. Esperamos que aquellos que postulen su nombre sean los más dispuestos a aportarle altura al debate y no chismes, los beneficiados de eso seremos los ciudadanos(as). En las próximas semanas se comenzarán a conocer con más claridad esos nombres e iniciará una campaña que pinta interesante y sobre todo importante para el futuro de nuestro departamento y lo que se puede hacer para potenciarlo.