
La paz por el bienestar colombiano

Colombia enfrenta contradicciones, pero urge reconstruir la nación con justicia social y diálogo. La paz y el bienestar exigen unidad, superando el odio y promoviendo reformas que transformen la sociedad.
Por Édgar Arrieta González Al interior de nuestra Colombia existen innumerables contradicciones, pero hay una Nación a la que tenemos la obligación moral y política de reconstruir aprovechando todos los elementos positivos que aportan los sectores en que está organizada nuestra sociedad, en el sentido que abarquen objetivos de justicia social, de una visión de progreso, de construcción más amable, de dignidad, en un anhelo de generar múltiples espacios que vayan promoviendo a los habitantes de este país para que asuman un papel mucho más protagónico en las propuestas gubernamentales, mas no con argumentos basados en el odio, la violencia y la venganza. Recapacitemos y busquemos integrarnos en una sola voluntad, un solo propósito, un solo sueño de todos los colombianos con perspectivas por el bienestar nacional. El diálogo siempre tiene que ser por la Nación, se tiene que conmover en cada hecho, en cada palabra, en cada mensaje la capacidad de conjunto de los colombianos. No tocar solamente al obrero, al campesino, al indígena, al afro, sino también al intelectual, la iglesia, es decir a toda Colombia. Bien sabemos que en Colombia no se ha superado totalmente el conflicto armado y es allí, en la búsqueda de una solución política llegar a un final feliz, creando alternativas democráticas a los desafíos nacionales a partir de un gobierno de paz que traduzca los hechos en reformas, en transformaciones reales los anhelos de nuestra sociedad. El dialogo, el encuentro de posiciones diversas en este reto desafiante dé la lucha por la paz y la justicia social, es un reto político, social y moral de nuestros gobernantes. La búsqueda de la paz es un faro en la lejanía del camino el cual con cambios reales, transformaciones sensibles, en donde todos seamos responsables de crear propuestas que vinculen al Estado, la comunidad, entidades privadas, sindicatos, la iglesia…., en donde todos unidos podamos lograr un proceso de voluntad política que salve la Nación y corrija los grandes males por los que hoy atravesamos, pues, este país con sus hombres de empresas, sus dirigentes políticos, sus líderes populares y la comunidad en general ansia la búsqueda de un camino que construya nuestra verdadera Colombia, toda actuante, viviendo apasionadamente el quehacer político, económico y cultural, es decir, de la vida de los colombianos cuyo objetivo sea la paz y bienestar comunitario, olvidémonos de tantos sectarismos politiqueros y unámonos por el bien y progreso de nuestro país.