
La pasión por la lectura

La lectura, un placer para muchos, enfrenta desafíos en la actualidad. Descubre la importancia de fomentar el hábito lector, desde clásicos hasta estrategias para incentivar a jóvenes.
Por Samuel Morales Turizo Existen personas que se emocionan al leer un libro. Los amantes de la lectura siempre buscan los libros más leídos o mejores llamados 'best sellers'. El libro se convirtió en instrumentos de difusión cultural accesible a todo el pueblo, los encontramos especialmente en las librerías y en las bibliotecas públicas. Los libros son como los hijos, no hay dos iguales. Un ejemplo bello de emular, es el del escritor argentino Jorge Luis Borges, su madre Leonor Acevedo, afirmó en cierta ocasión, “Que el peor castigo para Borges, cuando niño era quitarle lo que más quería: Los libros”. En la crónica Vanina Vanini del escritor francés Marie Henry Beyle, se hizo célebre por el seudónimo de Stendhal, hay un fragmento desconcertante y es el siguiente: “Era el joven más brillante de Roma y además él era príncipe; pero si le dieran a leer una novela, a las veinte páginas la tiraría diciendo que le daba dolor de cabeza”. En una cultura decadente como la que presenciamos actualmente, para la juventud apartar un libro es llenarse de satisfacción. En Colombia se va a tener que aplicar un incentivo para que los niños lean. Imitando la actitud de un alcalde de una localidad española, que como estímulo le regalaba a los niños un euro por cada hora que leyeran y así sucesivamente. No lean solamente 'best sellers'. Lean también buenos libros. ¿Y cuáles son los buenos libros?, según el escritor polaco Arthur Schopenhuer citado por Borges, son aquellos que han pasado de los 50 años. Porque –argumenta el famoso autor de “Aleph”, de Funes el Memorioso y de otros cuentos inolvidables. “Uno corre el riesgo de leer libros que no tienen valor". En cambio si usted lee autores cuyos libros han cumplido 50 años, esos libros deben tener algún mérito. Muchas películas se firman en base a los libros mal leídos, por ejemplo: “Crónica de una muerte anunciada” del escritor colombiano Gabriel García Márquez. Los novelistas y lo columnistas de opinión son los historiadores del presente, tienen la responsabilidad ante las futuras generaciones, basándose en la verdad y justo criterio, de preparar a los seres insensibles actuales para el futuro incierto que se avecina.