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Opinión

La música

Rafael González Guerrero
Rafael González Guerrero
Columnista
20 de febrero de 2023

La música colombiana, rica y diversa, ofrece ritmos para cada emoción. Desde el vallenato hasta la champeta, pasando por la salsa y la música andina, un viaje sonoro de orgullo nacional.

Por: Rafael González Guerrero. La música, en general, es el mejor aliciente para el ser humano. Se le disfruta cuando se está triste, cuando se está alegre, cuando hay un motivo o cuando uno se inventa el motivo, se liba, se baila, se danza y se arma la parranda cuando unos buenos arpegios se oyen. En Colombia tenemos una gran variedad de sones musicales o ritmos. El vallenato que ha traspasado nuestras fronteras a través de cantantes como Vives, teniendo, además, intérpretes de mucha altura en el país. La creación del festival vallenato nació en una parranda, cuando López Michelsen, García Márquez, creo que Gossain y otros importantes de nuestro país, se pusieron a la tarea de hacer el primer festival vallenato.  El porro que en nuestra región ha marcado su identidad, llevando al acordeón a que se fusionara con los vientos para dar paso a un ritmo musical bellísimo como lo es la música corralera, cuyos exponentes hoy son sin duda los hijos del gran Alfredo Gutiérrez, sin demeritar a otros intérpretes de esta clase de ritmo. Y qué decir de la guaracha, del merecumbé y de otros aires que se me escapan. En otras regiones existen otra gama de simetrías musicales que deleitan nuestros oídos y alma. En el llano hay más de 20 “golpes” como ellos llaman a sus cadencias. Muchacha de ojazos negros, la reina, Rosa Angelina, que la grabara nuestro gran Alejo Duran, como no voy a quererte y muchos más. El Chocó tiene unas melodías espectaculares. Nuestra música andina considero que es una exponencia encantadora del donaire, de la composición y la interpretación. Escuchar un bambuco como Antioqueñita, La ruana (la capa del viejo hidalgo se rompe para hacer ruana), bambugal, barichara, bachue o un pasillo como la gata golosa y esperanza es deleitarse. Pero igualmente tenemos salsa. De la mejor del mundo, donde Cali y Barranquilla han albergado  orquestas y compositores de mucha altura y grandes calidades. Y en lo moderno tenemos la champeta  o terapia “… Nació como una adaptación de ritmos africanos (soukous, highlife, mbquanga, juju) con vibraciones antillanas (rap-raggareggae, compás haitiano, zouk, soca y calipso) e influencias de la música descendiente de lo indígena y afrocolombiana (bullerengue, mapalé, zambapalo y chalupa).” Además, hay intérpretes de talla mundial como Shakira o compositores como Juanes y muchos otros que le han dado realce a nuestra música y que han dignificado el nombre de nuestro país en todo el orbe. Un aplauso a todos ellos. Como dice un amigo: ”me les quito el sombrero” Estoy oyendo un concierto de Los Tres Reyes que evoca los tempos de serenatas.