
La Mojana: Hacia una Gestión Integral del Riesgo

La Mojana enfrenta un ciclo de inundaciones, promesas incumplidas y debate constante. Comunidades exigen cerrar Caregato, pero el gobierno dilata la acción.
Por Manuel Andrés Cadrazco La crisis de La Mojana se ha convertido en un ciclo predecible de emergencia, respuesta tardía y promesas incumplidas. Cada temporada de lluvias, las comunidades ven cómo sus tierras se inundan, sus cultivos se pierden y sus hogares quedan en riesgo. Y cada vez, el mismo debate se repite: mientras los habitantes exigen el cierre inmediato de Caregato como medida urgente y respaldada por estudios técnicos, el gobierno insiste en una serie de planes más amplios que, aunque necesarios, no responden con la celeridad que la situación amerita. Este no es un caso de falta de información o de ausencia de alternativas. Tanto la comunidad como los expertos han señalado que cerrar Caregato reduciría significativamente la vulnerabilidad de la región. Sin embargo, el gobierno ha optado por una estrategia más extensa que incluye sistemas de drenaje, reasentamiento de familias y nuevas infraestructuras para regular el flujo del agua. Son medidas valiosas, pero la insistencia en su implementación sin atender la demanda principal ha generado frustración y desconfianza. El problema de fondo no es solo técnico, sino también de voluntad política y eficiencia en la ejecución. Históricamente, los proyectos en La Mojana han sido lentos, fragmentados y, en muchos casos, ineficaces. Se han destinado recursos para obras que no se han completado o que no han cumplido con su propósito. La comunidad, que ha sido testigo de estos incumplimientos, no confía en que esta vez sea diferente. Por eso exige una acción concreta y comprobada: el cierre de Caregato. Es cierto que La Mojana necesita soluciones estructurales a largo plazo, pero no se puede seguir postergando lo urgente en nombre de lo integral. La gestión del riesgo no se trata solo de planificación futura, sino de atender las amenazas presentes con medidas efectivas. Cerrar Caregato no debe ser visto como una solución aislada, sino como el primer paso de una estrategia más amplia que incluya las demás acciones necesarias para la resiliencia de la región. El Estado no puede seguir dilatando decisiones clave mientras la comunidad paga el precio. La Mojana necesita un cambio en la forma en que se ejecutan las políticas públicas: con celeridad, transparencia y alineadas con las necesidades reales del territorio. La pregunta no es qué hacer, porque ya se sabe. La pregunta es cuándo se hará y si esta vez, por fin, la respuesta llegará antes de la próxima inundación.