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Opinión

La Mojana: el agua sube, la atención no

Manuel Cadrazco Martelo
Manuel Cadrazco Martelo
Columnista
16 de abril de 2025

La Mojana, región clave del Caribe colombiano, sufre graves inundaciones por el río Cauca. La falta de respuesta oportuna y el cierre de "Caregato" agravan la crisis, exponiendo fallas estructurales.

Por Manuel Cadrazco Martelo La Mojana, una región estratégica del Caribe colombiano por su biodiversidad, su compleja red hídrica y su papel fundamental en la seguridad alimentaria del país, enfrenta una vez más una emergencia de gran magnitud derivada de la creciente del río Cauca. Las intensas lluvias de las últimas semanas, sumadas al debilitamiento de estructuras hidráulicas claves, han generado inundaciones masivas que afectan a miles de personas, comprometiendo cultivos, viviendas, movilidad y servicios esenciales como salud, educación y abastecimiento de agua potable. Lo más preocupante es que esta situación había sido advertida con suficiente antelación por el IDEAM, organizaciones sociales de base y líderes comunitarios. Durante días se alertó sobre el incremento sostenido de los niveles del río y la amenaza latente en zonas vulnerables, sin que se activaran los mecanismos de respuesta con la celeridad necesaria. La respuesta institucional ha sido limitada frente a la magnitud del riesgo, y el ciclo parece repetirse una y otra vez. La Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (UNGRD), entidad encargada de coordinar las acciones de prevención y atención, ha sido criticada por habitantes y autoridades locales debido a su inacción inicial y a una estrategia que no prioriza el cierre urgente del boquete “Caregato”. Si bien el plan de ampliación del Canal de la Esperanza puede ser pertinente a mediano plazo, diversos estudios técnicos, incluyendo uno reciente de la Universidad Javeriana, insisten en que sin cerrar “Caregato” cualquier otro esfuerzo pierde eficacia; sobre todo en temporadas como esta en la que los niveles del agua suben consistentemente y el entorno se vuelve muy cambiante. Este escenario reitera una problemática estructural: la falta de una política pública integral y sostenida en el tiempo para la gestión del riesgo en La Mojana. No se trata solo de atender la emergencia, sino de transformarla en una oportunidad para corregir décadas de abandono institucional. Se requiere un modelo de gobernanza hídrica interinstitucional, con enfoque territorial, que articule Estado, academia, cooperación internacional y comunidades locales. Es vital robustecer los sistemas de alerta temprana, invertir en infraestructura resiliente, restaurar los ecosistemas degradados y fortalecer las capacidades locales para la adaptación. Cerrar “Caregato” es una necesidad técnica impostergable y un mandato ético, para con la gente. La Mojana no puede esperar más. Merece un Estado eficaz, empático y comprometido con la vida digna de sus habitantes.