
La Mojana: cero respuestas estructurales

Han pasado más de 1.500 días desde el rompimiento del boquete “Caregato” en 2021 y La Mojana sigue sumida en una emergencia prolongada, con más de 100.000 damnificados, 13.000 familias afectadas y 200.000 hectáreas productivas comprometidas.
Por Manuel Andrés Cadrazco Han pasado más de 1.500 días desde el rompimiento del boquete “Caregato” en 2021 y La Mojana sigue sumida en una emergencia prolongada, con más de 100.000 damnificados, 13.000 familias afectadas y 200.000 hectáreas productivas comprometidas. Esta subregión, que abarca 11 municipios entre Sucre, Córdoba, Bolívar y Antioquia, enfrenta una crisis humanitaria, ambiental y de gestión pública que no ha sido atendida con la urgencia ni la coherencia que exige su realidad. La situación actual es crítica y acumulativa: los agricultores enfrentan sobrecostos logísticos, los estudiantes pierden acceso a sus colegios y los pacientes no logran llegar a sus centros de salud. Incluso las ambulancias no pueden transitar. Las familias desplazadas se han trasladado a zonas no inundadas, pero tampoco atendidas. Esta es una emergencia que vulnera derechos, interrumpe proyectos de vida y profundiza la desigualdad territorial. A esta crisis se suma el abandono de obras viales estratégicas. La vía El Portón – La Ye de Los Arrastres, contratada por $41.816 millones con recursos del OCAD Caribe, debía mejorar 17 km con concreto rígido. Hoy está inservible, con pagos suspendidos y hallazgos fiscales por más de $30 mil millones. El avance físico fue certificado sin soporte técnico claro, los desembolsos fueron avalados sin garantías de ejecución. La vía El Cauchal – Sucre, contratada por $138.878 millones, tampoco avanza. El primer tramo de 4 km está detenido y Findeter apenas inició trabajos en otros 22 km, y el resto espera adiciones presupuestales y nuevos estudios. Esta fragmentación institucional impide la conectividad y perpetúa el aislamiento de las comunidades. En cuanto a las obras de mitigación, el Gobierno Nacional anunció en mayo una inversión de $170.000 millones para intervenir el Canal de la Esperanza; aun cuando la comunidad argumenta que esta es más una solución a largo plazo. Pero el avance es lento y el cierre del boquete “Caregato” sigue sin ejecutarse. Ante la inacción estatal, la comunidad ha tenido que construir estructuras de concreto por su cuenta. La recuperación de La Mojana se ha demorado por decisiones inconclusas, cambios constantes de contratistas, falta de continuidad técnica y ausencia de escucha territorial. Esta es una subregión sobre diagnosticada y subejecutada. No basta con promesas a largo plazo: se requieren acciones inmediatas, articulación institucional y control público efectivo. La Mojana no necesita más estudios. Necesita obras que funcionen, vías que conecten y funcionarios que respondan.