
La mejor versión

Tras años de búsqueda, una mujer descubre que la "mejor versión" es una trampa. La clave reside en abrazar el presente y dejar de lado la constante insatisfacción por el futuro idealizado.
Por Olga Leonor Hernández. Era como si estuviera viendo su vida presente por primera vez. Se repetía una y otra vez entre dientes, como para no olvidarlo, las palabras que su terapeuta le acababa de decir: “Tu mejor versión no existe”. Se reía un poco de si misma al recordar su sorpresa. Claro que existía, la había perseguido toda su vida. “No existe porque siempre va a haber algo más, algo que falta, algo por mejorar, la mejor versión te condena a sentir que todo en el presente es insuficiente. La mejor versión vive en el futuro y nunca en el presente, es la idea de la falta, es el recordatorio de supuestos errores y fallas”. Caminaba por la calle hacia el parqueadero y rumiaba hablando sola y sintiendo la mirada de los demás sobre sus hombros… Si dejo de buscar mi mejor versión ¿Qué me queda? “Queda tu presente” le dijo su terapeuta “No te confundas. No es una invitación a la mediocridad. Es un llamado a vivir plenamente lo que hay” ¿Mi presente? se volvió a preguntar. Y le parecía ilógico no saber como estar en el ahora y tener por el contrario tan claras sus fallas en el pasado y sus retos para el futuro. Pensó en su vida actual. Las flores en el jarrón de la sala. Los pelos del gato de los que se quejaba pero que en secreto le gustaba encontrar en su ropa cuando estaba en su trabajo. Sintió el sol sobre sus hombros y la gota de sudor que recorría la espalda. Percibió el olor del humo de un bus viejo y ruidoso que pasaba por la calle y le pareció ver como ese olor se anudaba con el perfume dulce de una mujer que pasaba a su lado mientras caminaba al parqueadero. Si dejo de buscar mi mejor versión, ya no estoy en deuda conmigo, se dijo en voz baja. La idea le cegó los ojos por un momento y los llenó de lágrimas. ¿Cuántas veces no se había regañado por no estar haciendo las cosas como se supone que debería estar haciendo? ¿Cuántas veces había dejado de ser testigo de momentos que ahora añoraba, porque en ese entonces solo los veía como un peldaño más para llegar a esa supuesta mejor versión? Si no estoy en deuda por fin puedo sentirme completa, libre y autentica. Esa idea la dejó respirar. Si dejo de perseguir la que aún no soy puedo ir siendo a medida que voy recorriendo mi camino. Si no tengo que ser nada distinto a lo que soy y recorro el camino con sentido y propósito, entonces la versión que soy basta y es suficiente. Creo que voy a corregir a mi psicóloga la próxima sesión, se dijo sonriendo. La mejor versión si existe y es la que soy hoy.