
La Inmaculada Concepción: Patrona de Corozal

La Iglesia católica celebra el 8 de diciembre una de las solemnidades más queridas y arraigadas en el corazón de los fieles: La Inmaculada Concepción.
Por Samuel Morales Turizo La Iglesia católica celebra el 8 de diciembre una de las solemnidades más queridas y arraigadas en el corazón de los fieles: La Inmaculada Concepción. Históricamente esta ceremonia se originó en 1854, han pasado 169 años cuando el Papa Pío IX proclamó el 8 de diciembre como el día de la Inmaculada Concepción de María y miles de pelegrinos fueron a la plaza de San Pedro en la Ciudad del Vaticano, a participar en la vigilia con velas y candelabros como una forma de respeto y devoción. La costumbre fue tomada como herencia en el pueblo católico y con el pasar de los tiempos, La Noche de Velitas ha superado la simbología religiosa para meterse en la cultura de los colombianos. Los pueblos sucreños a orillas del río San Jorge, algunas décadas atrás cayera el día que cayera, beatas y devotos de la Inmaculada Concepción comenzaban hacía las cuatro de la mañana del 8 de diciembre a encender las velitas en las puertas, terrazas, andenes de las casas para iluminar imágenes de la inmaculada expuestas sobre una mesa y adornadas con banderitas de color azul y blanco. Corozal (Sucre) le guarda un gran fervor a la Inmaculada Concepción su patrona. La devoción de la Inmaculada tiene su origen en la vivencia ancestral, con capacidad de transmisión de viva voz, repitiendo la historia a las nuevas generaciones que a su vez la transmiten a la siguiente. Siete de diciembre víspera, última noche de novena, ocho de diciembre, amanecer con velitas, cada año en Corozal, se respira alegría, repiques de campanas, fuegos pirotécnicos, alborada musical, misas, bautizos, procesión y las calles se llenan de gran colorido. Son los actos que se realizan en honor a la Inmaculada. En los católicos rebosa fe y amor, es el día de la patrona, agradecidos van superándose de año en año en su celebración. El Papa Francisco se refería a la Inmaculada Concepción al señalar que la Virgen María representa la salvación que Dios quiere donar a cada hombre y mujer en Cristo. “Es un icono sublime de la misericordia divina que ha vencido el pecado. Debemos contemplarla en su esplendor e imitarla en la fe”