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Opinión

La importancia del título

Jaime De La Ossa Velásquez
Jaime De La Ossa Velásquez
Columnista
19 de abril de 2026

No se trata de un adorno, ni de una frase que atraiga o genere expectativas, el título de una obra, artículo o proyecto, es la puerta de entrada al contenido, es la brújula del lector; despierta el interés y anticipa lo que se va a plantear. Lo antes señalado explica las razones por las cuales debe haber coherencia entre lo que se anuncia y lo que se expone.

No se trata de un adorno, ni de una frase que atraiga o genere expectativas, el título de una obra, artículo o proyecto, es la puerta de entrada al contenido, es la brújula del lector; despierta el interés y anticipa lo que se va a plantear. Lo antes señalado explica las razones por las cuales debe haber coherencia entre lo que se anuncia y lo que se expone. La armonía entre los elementos de un escrito debe primar; la claridad, además, es muy importante y debe estar sujeta a la eficacia de las expresiones. De no ser así, se corre el riesgo de crear confusión, decepción o perdida de credibilidad. La coherencia entre título y contenido genera confianza. Quien lee deposita expectativas en lo anunciado por el encabezado. Si dichas expectativas se cumplen, el autor transmite seriedad, orden y respeto por su público. En cambio, un título engañoso o exagerado puede atraer momentáneamente la atención, pero termina provocando rechazo. Este fenómeno es frecuente en medios digitales y en ciertas iniciativas políticas, donde se utilizan títulos sensacionalistas para conseguir seguidores. Aunque logren curiosidad inicial, cuando el contenido no responde a lo prometido, el usuario siente que ha sido manipulado. La consecuencia es la pérdida de credibilidad en el autor o en el medio. No en vano, el título es un resumen esencial del trabajo y por lo tanto no puede ser ajeno al contenido. Por otra parte, en los proyectos empresariales, sociales o institucionales, el título también cumple una función estratégica. El nombre debe reflejar sus objetivos y facilitar su identificación, de allí nace la fuerza comunicativa y capacidad de convocatoria que tengan este tipo de escritos. No se puede anunciar algo que no tiene relación con lo que se trata. Cuando el autor define con claridad cómo titulará su trabajo, suele precisar mejor el tema y evitar desviaciones innecesarias. La coherencia es fundamental, en tal sentido, en un buen escrito, obra, proyecto o propuesta, los elementos presentes en el título no deben contradecirse o negarse para que haya claridad, y todo lo anunciado en el titulo debe estar relacionado, directa e indirectamente con el desarrollo. Son ejemplos: El almuerzo desnudo, novela de William S. Burroughs (1959), narra el descenso al infierno de la drogadicción, no describe la trama de la novela, solo es un título atrayente y descontextualizado. También, Un fuerte viento en Jamaica, obra de Richard Hughes (1929), no se trata de una novela de desastres naturales, sino que habla sobre niños que viven peripecias tras ser secuestrados por piratas.