
La importancia de los mares y ríos

En el marco de la COP16, Sucre debate medidas urgentes para la conservación de sus mares y ríos. Restaurar manglares, regular la pesca y controlar vertimientos son claves.
Por Manuel Andrés Cadrazco En tiempos de COP 16 en donde todas las miradas del mundo multilateral y global están puestas en nuestro país, surgen conversaciones sobre medio ambiente y sostenibilidad que nos invitan a pensar en nuestra relación con el mismo. Para nuestro caso. la conservación de los mares y ríos; elementos claves de nuestra biodiversidad como departamento, requiere de medidas de política pública robustas y técnicas que aborden los problemas ambientales de manera integral. La restauración de manglares y humedales es esencial; estos ecosistemas no solo actúan como barreras naturales contra la erosión y las tormentas, sino que también son importantes sumideros de carbono, contribuyendo a mitigar el cambio climático. El deterioro de estos sistemas ha afectado la biodiversidad y la calidad del agua. Es por eso que a través de la reforestación, el control de especies invasoras y la implementación de técnicas de restauración permitiría recuperar estos espacios clave. Además, estas acciones mejorarían la calidad del agua al filtrar contaminantes y reducir los niveles de sedimentos en los ríos y zonas costeras. El fortalecimiento de la normativa para la pesca sostenible es otra medida imprescindible. La sobreexplotación pesquera, el uso de artes de pesca destructivas y la falta de control sobre las especies capturadas han afectado gravemente las poblaciones de peces y otros organismos marinos y fluviales. Las acciones deben enfocarse en la creación de planes de manejo pesquero adaptativo que establezcan cuotas de captura, el uso de métodos de pesca selectiva y la promoción de prácticas de acuicultura responsables. El control de vertimientos industriales es una medida crucial para preservar la calidad del agua en los ríos y mares del departamento. Las actividades industriales y agrícolas han provocado la contaminación de cuerpos de agua mediante el vertimiento de residuos tóxicos, agroquímicos y metales pesados. La política pública debe incluir la implementación de sistemas de monitoreo continuo de la calidad del agua, la obligatoriedad de tecnologías de tratamiento y sanciones estrictas a las industrias que incumplan los estándares ambientales. Además, es necesario promover la adopción de prácticas de producción más limpias y la economía circular para minimizar la generación de residuos desde el origen. Estas acciones son fundamentales para restaurar y proteger los ecosistemas acuáticos de Sucre, garantizando la salud de la biodiversidad y la seguridad hídrica de la región, así como contribuyendo a los esfuerzos globales de mitigación del cambio climático.