
La función social de las iglesias

La Parroquia Cristo Rey en Sincelejo destaca por su labor social, fomentando valores como la honestidad y la solidaridad. Ofrece iniciativas que van más allá de la misa, fortaleciendo el tejido comunitario.
Por: Bibiana María Guerra De Los Ríos Las iglesias nacieron, principalmente, para divulgar la palabra de Dios en la tierra. Sin embargo, entre sus funciones sociales está también el de servir a la comunidad para congregarla, formarla y fortalecer el tejido social. No había experimentado yo esta función educativa hasta que fui el pasado Domingo de Resurrección a la Parroquia Cristo Rey en Sincelejo. Y es que, a mi parecer, esta iglesia no es como las otras en donde uno va normalmente que escucha, participa en la misa y se va. Claramente, un factor importante es el tamaño de la ciudad, pues entre más pequeña sea esta más fácil generar impacto en las personas. Varias cosas llamaron mi atención durante la celebración eucarística. En primer lugar, a la entrada del templo, se encuentra la Tienda de la honestidad. Esta consiste en una mesa llena de dulces en la cual quien quiere comprar algo lo hace de manera individual y sin intermediarios, depositando la plata en una urna y cogiendo el producto que desea. Se fomentan así valores como la honestidad, la sinceridad y la confianza. En segundo lugar, la presencia de familias completas y niños entregados a la fe, tomando en serio su papel para colaborar y hacer de monaguillos en la eucaristía. Al final de la misa, estos mismos niños entregaron a cada persona un papelito con el nombre de algunos bienes no perecederos para traer el próximo domingo y así ayudar a quienes más lo necesitan de la misma comunidad. Es interesante, también, la cantidad de gallinitas de madera con huecos en frente del altar para depositar huevos en la campaña de pan compartido que tienen. El servicio de la iglesia es completo y no se limita solo al espacio de la misa. Para ello, cuentan con una cafetería que ofrece café y productos de panadería y una tienda de productos naturales. Estos recursos sirven para mantener y sostener económicamente a la Iglesia y seguir construyendo lazos sociales en el barrio. Como ya es costumbre en muchas instituciones, la Iglesia cuenta con tres canecas de basura siguiendo el Código Nacional de Colores para diferenciar los residuos al desecharlos. Esta iglesia educa de muchas formas. Seamos o no católicos, debemos apoyar a las iglesias en la consolidación de las comunidades y el servicio a los más necesitados. Relacionando el tema con la planeación, el ordenamiento territorial y las ciudades de 15 minutos que tanto se debaten hoy en día, queda demostrado que, actualmente, el núcleo básico es el barrio. En Estados Unidos funciona de manera similar. Las iglesias de los barrios hacen eventos sociales para recaudar fondos y estrechar lazos en la comunidad, forjando relaciones más estables y cordiales. Ojalá existieran más iglesias con funciones que trasciendan lo meramente religioso. ¡Estoy segura de que tendría más feligreses!