
La fuerza de El Meridiano

Los medios de comunicación, como El Meridiano, son cruciales. Su compromiso en Sucre, especialmente en la campaña pro-aeropuerto, ha sido fundamental para el desarrollo regional.
Por Emiro Arrázola Ospina Es indiscutible que la expresión tantas veces acuñada que los medios son el cuarto poder nunca perderá vigencia. Los medios se podrán modernizar, se remplazarán las formas de llegar al público, se reducirán los costos de sus emisiones, se discutirá sobre su eficacia y la concentración de los mismos en manos de unos pocos, pero jamás podrá afirmarse su desconocimiento e influencia en la población donde tienen su radio de acción. En el caso concreto de la tierra sucreña, el empeño de El Meridiano y su compromiso con las diferentes regiones de nuestro territorio ha sido visible y de gran notoriedad para nuestros pueblos. En campaña política solo desaciertan aquellos que no recurren a él como medio de divulgación y casi en la mayoría de los casos aquellos políticos que no aparecen en sus páginas resultan el día de las elecciones en ser los primeros que aparecen boyando ahogados cuando aparecen los resultados de la Registraduría. La imparcialidad es la piedra angular de la sostenibilidad de todo medio de comunicación. Ella ha sido una constante en El Meridiano. Esta ha perdurado desde sus primeros fundadores y hoy hace parte de su actual vigencia. Aunque son muchas sus intervenciones positivas en campañas que benefician a nuestra tierra, es inolvidable su acompañamiento permanente desde hace décadas a la campaña proaereopuerto para Sucre, que hoy está a punto de aterrizar un sueño con la iniciación de la obra de ampliación de la pista y modernización del aeropuerto de Tolú. Nuestro reconocimiento y agradecimiento es eterno, hubiésemos sido unos simples “loquitos con megáfono” pregonando por Tolú y por las calles, un grito sin eco que estremeciera las entrañas de la burocracia capitalina ante la paquidérmica reacción cachaca a la necesidades sentidas de los departamentos pobres de Colombia. El Meridiano comprendió, al igual que nuestro querido Presidente Petro, el mensaje de que la desigualdad social nace del desequilibrio con que el Estado privilegia a unas regiones en detrimento de otras, causando el estiramiento de la brecha entre departamentos pobres y departamentos a quienes el Estado empalaga con sus abundantes recursos presupuestales. Con El Meridiano las nuevas generaciones tienen un instrumento de lucha para persistir y nunca desfallecer en los anhelos de buscar un Sucre más igualitario, más justo, y más próspero. El mañana de Sucre resurgirá a partir del Golfo. Vamos ahora por el “Mamonal del Golfo”, vamos porque los productos de nuestros campesinos puedan despegar y estar en Panamá u otro país del mundo a la velocidad de un gran avión de carga o con la gran capacidad de un puerto exportador. Los empresarios del universo tendrán en esa pista la alfombra roja para traer sus propuestas de turismo y negocios, pero sobre todo la gente de Tolú y de Sucre verán más temprano que tarde en sus bolsillos, además de la propina en dólares, la inversión que les genere, educación, preparación y competitividad para ejercer los desafíos de la vida en cualquier disciplina. Viene un mañana para el que tenemos que alistar y preparar a nuestra gente. Que el desarrollo y el turismo no nos estalle en las manos, eso obliga también a la construcción de las infraestructuras adecuadas que necesita y exige todo crecimiento en el mundo. Gracias El Meridiano fue un vuelo largo con múltiples paradas y movidas abruptas, hubo momentos en los que estrellarnos parecía ser el único destino que nos pronosticaban. Gracias a El Meridiano , amárrense los cinturones que un avión grande y con gran capacidad de pasajeros está a punto de aterrizar en Tolú. Gracias al Dios de Sucre que nunca nos dejó desfallecer y nos tanqueó de perseverancia y fortaleza para siempre confiar y nunca desfallecer. Gracias querido presidente Petro por darnos la oportunidad de volar.