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Opinión

La Cultura como impulso económico

Manuel Cadrazco Martelo
Manuel Cadrazco Martelo
Columnista
4 de junio de 2025

Las ciudades que comprenden el valor de la cultura como motor económico están un paso adelante en desarrollo.

Por Manuel Cadrazco Martelo Las ciudades que comprenden el valor de la cultura como motor económico están un paso adelante en desarrollo. No se trata solo de preservar tradiciones o exaltar el arte, sino de reconocer su papel en la activación comercial, la generación de empleo y el fortalecimiento del turismo. Eventos de gran envergadura demuestran cómo la música y las festividades moldean el crecimiento de las ciudades. Medellín es un ejemplo indiscutible. Lo que comenzó como un movimiento urbano liderado por jóvenes en barrios populares hoy es una industria multimillonaria. El reggaetón ha transformado la ciudad en un epicentro cultural y comercial, con festivales, conciertos y producciones que generan oportunidades en negocios locales: hoteles llenos, bares y restaurantes con clientes constantes, tiendas de moda beneficiadas por la identidad del género. Cada gran espectáculo musical se traduce en crecimiento para múltiples sectores de la economía. Otro caso reciente es el impacto de Silvestre Dangond el pasado fin de semana en Valledupar. Sus tres conciertos en el Parque de la Leyenda Vallenata reflejan el arraigo cultural de este género y su capacidad de movilizar a miles de personas. Valledupar no solo celebra su música, sino que la convierte en un eje económico: visitantes llegan, consumen, exploran la gastronomía y contribuyen al comercio. Los hoteles registran ocupación total, los bares y restaurantes duplican ventas y los comerciantes ven una oportunidad de expansión. Sucre también posee una riqueza cultural que merece mayor proyección. Las festividades de enero, eventos religiosos, deportivos y culturales, muestran la identidad de la región, pero aún falta posicionarlas como impulso económico. Estas celebraciones tienen el potencial de atraer a visitantes y fortalecer negocios, pero requieren estrategias que permitan capitalizarlas al máximo. La música ha sido, históricamente, un símbolo de identidad en Colombia. Su papel no solo radica en el arte, sino en la capacidad de mover economías y construir comunidades. Es hora de que Sucre mire hacia lo musical, entendiendo que las festividades no solo conservan el legado cultural, sino que pueden convertirse en un pilar de desarrollo. Las ciudades que han apostado por su identidad cultural han encontrado una fuente sostenible de crecimiento. En lugar de ver la cultura como algo accesorio, es fundamental integrarla en los modelos de desarrollo económico. Medellín y Valledupar ya han demostrado su impacto, y Sucre tiene todas las condiciones para seguir ese camino, fortaleciendo su historia, pero también proyectándose hacia el futuro.