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Opinión

La Corrupción y la Paz

Monseñor Amaury Medina Blanco
Monseñor Amaury Medina Blanco
Columnista
24 de junio de 2025

Queridos sanonofrinos: bienvenidas sean las iniciativas encaminadas a la consecución de la serenidad y de la paz en Colombia.

Por Monseñor Amaury Medina Blanco Queridos sanonofrinos: bienvenidas sean las iniciativas encaminadas a la consecución de la serenidad y de la paz en Colombia. La corrupción – a todos los niveles – en nuestro país, es un minimizado enemigo de la paz. Por ello, además de eliminar los discursos de odio, habría que combatir la enquistada plaga de la corrupción, que genera los discursos de odio y favorece los conflictos. Veamos: ONU: “la corrupción tiene un efecto destructivo en las instituciones estatales y en la capacidad de los Estados para respetar, proteger y cumplir los derechos humanos, especialmente de aquellas personas y grupos en situación de vulnerabilidad y marginación. La corrupción y los flujos financieros ilícitos asociados suponen un gran reto para muchas sociedades, ya que desvían ingresos públicos y paralizan los presupuestos públicos que deberían proporcionar asistencia sanitaria, vivienda, educación y otros servicios esenciales, socavan la capacidad de los Estados para cumplir sus obligaciones básicas mínimas y sus obligaciones legales preexistentes de maximizar todos los recursos disponibles para respetar, proteger y cumplir los Derechos Económicos, Sociales y Culturales (DESC). Además, socavan el funcionamiento y la legitimidad de las instituciones y los procesos, el Estado de derecho y, en última instancia, el propio Estado. […]. La corrupción no es un delito sin víctimas. Los grupos y personas desfavorecidos sufren la corrupción de manera desproporcionada. Debido a las desigualdades preexistentes y a la discriminación interseccional, la corrupción tiene un impacto desproporcionado en las mujeres, los niños, los migrantes, las personas con discapacidad y las personas que viven en la pobreza, ya que a menudo dependen más de los bienes y servicios públicos y tienen medios limitados para buscar servicios privados alternativos. También suelen tener menos oportunidades de participar en el diseño y la aplicación de políticas y programas públicos y carecen de recursos para exigir responsabilidades y reparaciones”. https://www.ohchr.org/es/good-governance/corruption-and-human-rights Queridos sanonofrinos: cuando un grupo de personas manchadas por el desfalco al erario público y otros tipos de actividades delictivas se define como “promotor de la paz”, pero sin combatir la corrupción, surge una digna sospecha acerca de sus intenciones. Aun así, como ciudadanos del común sigamos promoviendo la mutua aceptación, el respeto por la dignidad del otro y el cuidado del medio ambiente.