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Opinión

La confrontación sigue

Ismael Guerra de la Ossa
Ismael Guerra de la Ossa
Columnista
30 de junio de 2025

En una de mis columnas anteriores dije que con mucho pesar e incluso con dolor de patria, debía confesar que yo no veía por ningún lado...

Por Ismael Guerra de la Ossa En una de mis columnas anteriores dije que con mucho pesar e incluso con dolor de patria, debía confesar que yo no veía por ningún lado que estuviera cercano el día en que saliéramos del brutal abismo “confrontacional” en que nos había sumido el presidente Petro con su narrativa de odio y su propósito deliberado y cruel de golpear inmisericordemente a quienes no comulgan con sus posturas ideológicas. Pues bien, cuando se creía que el clima hostil y los vientos huracanados de los enfrentamientos amainarían debido a que el embeleco de la consulta popular de Petro fue hundido por los poderes Legislativo y Judicial por su inconveniencia y tras ser violatorio de nuestra Constitución el procedimiento que utilizó el Gobierno para realizarla, ahora volvió Petro a proponer una Constituyente claramente innecesaria y sin el apoyo de las grandes mayorías nacionales que consideran que la Carta Magna que nos rige debe seguir orientando y encauzando los destinos de la Patria tal como está. Pero, ¿para qué Petro vuelve remover su idea de una Constituyente? La intención es clara. Primero, para agitar la confrontación y división entre los colombianos con el objeto de ver si así puede pescar en río revuelto, es decir, obtener unos apoyos con los cuales ya no cuenta ante el fracaso de su gobierno. Segundo, es en medio de peloteras y camorras que el presidente Petro se siente a gusto, dado su talante proclive a la agitación, incendiario y buscapleitos. Tercero, Petro sabe que el tema de la Constituyente puede copar la atención de los colombianos y de esta manera cree que conseguirá desviar la atención de la opinión pública de los verdaderos problemas que afrontamos producto de su pésima gestión gubernamental. Y por último, el presidente considera que proponiendo una Constituyente ahora su bandera será esa con miras a las próximas elecciones pues, cree él, que eso se prestará para agitar a las masas con discursos demagógicos y populacheros con el fin de capitalizar un descontento que se traduciría en respaldos electorales para las causas petristas tanto en los comicios para Congreso en marzo como para la presidencia de la República en primera y segunda vuelta en mayo y junio del año entrante cosa que no conseguirá pues lo cierto es que convocar a una Asamblea Nacional Constituyente no tiene ni pies ni cabeza.