Cargando indicadores...
Sucre Logo
Imagen del artículo
Opinión

La confianza

Jaime De La Ossa Velásquez
Jaime De La Ossa Velásquez
Columnista
24 de mayo de 2026

La vida humana está signada por una profunda necesidad de vinculación, la gente procura cercanía, protección y reconocimiento a través de sus relaciones. En este sentido, complejo, por cierto, surge un importante concepto, la confianza; no es solo una palabra romántica, ni únicamente una idea moral, es un proceso emocional y social profundamente arraigado en la experiencia individual.

La vida humana está signada por una profunda necesidad de vinculación, la gente procura cercanía, protección y reconocimiento a través de sus relaciones. En este sentido, complejo, por cierto, surge un importante concepto, la confianza; no es solo una palabra romántica, ni únicamente una idea moral, es un proceso emocional y social profundamente arraigado en la experiencia individual. La confianza, aunque supone un riesgo, no se asocia con ingenuidad ni con ausencia de autodeterminación o de pensamiento crítico. No surge únicamente de decisiones racionales, sino también de memorias emocionales acumuladas durante la historia personal. Uno de los riesgos recurrentes de la confianza es la vulnerabilidad, se teme a la exposición emocional, no se puede tener cercanía profunda sin riesgo, amor sin incertidumbre y apoyo sin posibilidad de traición. La verdadera intimidad está rodeada de fragilidad. Confiar significa revelar asuntos internos, propios, entre ellos: inseguridades, expectativas, planes y emociones profundas, esta exposición puede conducir al temor, si no existe bien fundamentado el concepto de lealtad genuina, no como una expresión del miedo, ni como obediencia, ni como complicidad, sino como legitima forma de coherencia y respeto… Cumplir lo prometido, escuchar genuinamente, la discreción frente a una confidencia, no colocar en riesgo al otro o la presencia en momentos difíciles, funcionan como evidencias emocionales que alimentan la seguridad interpersonal y construyen la confianza. Para que una relación sea significativamente estable debe existir confianza, esto disminuye la ansiedad, favorece la resiliencia y proporciona sensación de protección. Siempre, en cualquier relación, habrá diferencias, disgustos, temas por resolver, dudas y temores - es lo normal -. No se puede asumir que uno solo de los participantes de la relación es absolutamente responsable del bienestar, se trata de un juego en conjunto. Ahora, la confianza no es un libro totalmente abierto, cada persona tiene derecho a sus propias salvaguardas, a dejar para sí asuntos que no desea compartir, que le son profundamente propios y eso es muy respetable. Nuestro mundo de hoy, célebre por la aceleración social, los cambios constantes y relaciones frágiles, en donde muchas veces los deseos se solicitan como derechos y en donde la inmediatez se considera lealtad, la confianza se vuelve un valor escaso y narrativo, su esencia se desdibuja para pretender vínculos perfectos, nacidos, no pocas de veces, de enfoques consumistas, de discursos sin profundidad o vacías presentaciones en redes sociales, en donde lo idealizado transciende la realidad y la búsqueda de bienestar se arraiga en conseguir rápidamente antes que en construir. Para construir confianza se requiere tiempo y demostración, reconocimiento, responsabilidad, cumplimiento y fortaleza: la confianza permite intimidad, la lealtad sostiene el compromiso y la estabilidad brinda sensación de refugio emocional. Para que la confianza tenga sentido debe haber coherencia.