La compleja simplicidad de la vida
La complejidad de la vida se revela en la mente humana. Vivimos en un ciclo constante, a menudo escapando de nosotros mismos. Reflexionar sobre el tiempo y la experiencia es clave.
Por: Daniel Vallejo Restrepo. Profundizando en la investigación y el conocimiento del ser humano desde la psicología, el humanismo, y diferentes enfoques del pensamiento occidental y oriental, es posible observar que la complejidad de la vida es un paradigma de la mente humana, “es tan simple que parece compleja”; haciendo referencia a su complejidad como el intento de explicarla en palabras. Cuando se vive en el afán del día a día, la vida se torna un camino tan plano y tan sereno que parece no avanzar, no llegar a ningún lado, pero es tan constante que hasta en el más tranquilo de los reposos avanza, no se detiene. Es tan sutil como la respiración a veces imperceptible. Es con esta admiración por la compleja simplicidad de su belleza, que se hace casi incomprensible que los seres humanos gastemos más tiempo en la vida intentando escapar de nosotros mismo que en volver a tomar la vida, desde lo esencial, “l a conciencia de que el único dueño de su tiempo es uno mismo” , vendemos o regalamos el tiempo por plata que no podemos disfrutar, sin saber que el tesoro es mi propio tiempo. Ahora bien, es necesario que se revise en que se invierte el tiempo, la sociedad de consumo va a un ritmo que parece que todos se quedan atrás, se perdieron las vocaciones, lo de hoy son las carreras de universidad, los posgrados, maestrías, doctorados, y nunca se está suficientemente preparado, los jóvenes no tienen experiencia y las personas de edad no hacen parte del mercado laboral. Veo lo difícil que se hace aceptar que nos equivocamos, saber que hay algo en medio del pecho, que algo no anda bien, pero son muy pocos los que se detienen escuchar su corazón, y lo digo en el sentido literal; o ¿cuándo fue la última vez que escucho un latido de su corazón? Haga silencio un minuto e intente escuchar su corazón. Pero siempre la vida es más grande que todo, solo hace falta respirar, tomar conciencia y de repente se siente, ese momento, donde se descubre que la existencia no debe ser explicada ni entendida, solo debe ser aceptada, con el dolor y el amor. Por esto es bueno buscar consejo en los sabios, los abuelos y los padres que ya han recorrido el camino (vida, existencia) y ahora saben que no es necesario comprenderlo, pues llevan consigo la el tesoro más preciado, la experiencia. La conciencia del amor.