
La coherencia no tiene partido

Por favor, no votes por resentimiento, por revanchismo, ni por nostalgia de lo que algún día pudo haber sido, y no fue. Cierra los ojos y mira a un futuro imaginario, hoy, que puedes hacerlo todavía en libertad. Posiblemente mañana ya sea una pesadilla, y la liberad una simple añoranza, y todo, por un arranque de rabia o una decisión sin fundamento. El bienestar no está dado por hombres que han perdido el control de su conciencia. Esto no es cuestión de grupos, ubicación ni color, tampoco de qué lado estés. Es cuestión de esencia, de quién eres.
Por favor, no votes por resentimiento, por revanchismo, ni por nostalgia de lo que algún día pudo haber sido, y no fue. Cierra los ojos y mira a un futuro imaginario, hoy, que puedes hacerlo todavía en libertad. Posiblemente mañana ya sea una pesadilla, y la liberad una simple añoranza, y todo, por un arranque de rabia o una decisión sin fundamento. El bienestar no está dado por hombres que han perdido el control de su conciencia. Esto no es cuestión de grupos, ubicación ni color, tampoco de qué lado estés. Es cuestión de esencia, de quién eres. La coherencia no tiene partido, es una directriz entregada como herramienta a los hombres en su papel de peregrinos por esta bendita tierra. Da consistencia, exige reciprocidad, en ella interviene la razón, evita el caos, significa equilibrio, produce prosperidad para todos. ¿Para qué lamentarse cuando todo esté perdido? Todos podemos fallar por la imperfección humana, pero lo importante es no fallar por agravios premeditados, por enemistades eternas, por oposición ideológica, por saña, irreverencia o desprecio. Es hora de utilizar el cernidero mental para identificar lo conveniente, los hechos que responden a la verdad verdadera, no a las aparentes e interesadas y amañadas versiones, periplos hábiles y acomodados que solo benefician a unos cuantos. La vida es una sola y entre todos podemos hacerla más útil y llevadera. La naturaleza provee en abundancia a todo ser viviente sobre la faz de la tierra. Hemos elegido apostar a la competencia desmedida, a los caminos torcidos, a las metas más fáciles y lucrativas, a las oportunidades más prometedoras sin importar los métodos, alcances e intenciones. Le hemos entregado las llaves a cualquiera para que administre a su amaño nuestro destino, y el de nuestros seres queridos. Las lecciones son proporcionales a los hechos, no a las promesas o palabras. Confiemos, los hechos no mienten, son un lenguaje honesto que desnuda intenciones detrás de promesas. Miremos la historia y saquemos conclusiones: ¿Qué han ganado las sociedades del mundo con la violencia? ¿Cuál ha sido la herencia de la guerra y la destrucción? ¿Quién se beneficia de la guerra? ¿Se recupera la salud mental cuando se ha vivido actos de sometimiento desmedido? ¿Cuál es menos dañina: Una democracia que cojea o una anarquía indómita que no respeta la dignidad humana? Que no tengamos que lamentarnos sin posibilidad de remedio ni vuelta atrás.