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Opinión

La Apostadía

Selma Samur de Heenan
Selma Samur de Heenan
Columnista
6 de octubre de 2024

La apostasía, rechazo a Cristo y sus enseñanzas, amenaza a la Iglesia. Anticipada en el Catecismo, enfrenta ataques internos y externos, llevando al caos.

Por Selma Samur de Heenan San Lucas describe a los apostatas como aquellos que, en el momento de la prueba, se echan atrás, apartándose de Dios. Hoy la entendemos como el rechazo a Cristo y a sus verdaderas enseñanzas, por parte de una persona que antes lo seguía y/o le servía. Dentro de la Iglesia, este concepto ha tomado relevancia debido a que se encuentra herida por los sistemáticos ataques internos y externos contra ella, hasta el punto de que se hace evidente la existencia de dos corrientes opuestas, con visiones diferentes sobre el Evangelio, la tradición, el magisterio y la doctrina, conduciendo todo esto a la consecuencia normal de toda división, es decir, al caos, la confusión y el debilitamiento de los grupos en conflicto. En 1976 el cardenal Karol Wojtyla, anunció en un Congreso Eucarístico, que estaba próximo el antagonismo final entre la Iglesia y la anti-iglesia, entre el Evangelio y el anti-evangelio, entre Cristo y el anticristo, es decir, la mayor confrontación histórica que la humanidad pudiera experimentar. Y, para darnos una voz de aliento, también precisó algo que nunca debemos olvidar, y es que este enfrentamiento se encuentra dentro de los planes de la divina providencia. Saber que Dios ha contemplado la purificación de su Iglesia, nos debe ayudar a percibir todo este mal con los ojos de la fe, y a prepararnos para someternos a las pruebas que se presenten, porque seguramente nos querrán obligar a renunciar a Cristo y a sus verdaderas enseñanzas. El catecismo de la Iglesia Católica promulgado en 1992, en su numeral 675, establece que antes del advenimiento de Cristo, la Iglesia deberá pasar por una prueba que sacudirá la fe de numerosos creyentes. Que la gran persecución que acompaña a su peregrinación sobre la tierra, revelará el "misterio de iniquidad," bajo la forma de una impostura religiosa que proporcionará a los hombres una solución aparente a sus problemas mediante el precio de la apostasía de la verdad. Seamos fieles a Jesucristo, permanezcamos tras sus huellas, viviendo como él nos enseñó. Acudamos a Dios Padre con nuestras oraciones, ayunos y sacrificios. Pidámosle al Espíritu Santo que nos ayude para no caer en ceguera espiritual, que nos ilumine y proteja para vivir como bautizados e hijos de Dios, sin dar cabida a que el demonio nos haga tropezar con la piedra de la apostasía.