
La actividad física como motor de encuentro y de salud

El deporte se disparó tras la pandemia. Ciudades deben impulsar la actividad física con ciclovías, eventos y espacios verdes, combatiendo enfermedades y mejorando la calidad de vida.
Por Manuel Andrés Cadrazco Durante y luego de la pandemia surgió algo muy curioso: la práctica del deporte se incrementó. Al inicio, esto se debía a que si se hacía deporte se podría salir incluso durante la cuarentena, y es por esto que muchas personas descubrieron nuevos hobbies y nuevos deportes comenzaron a practicarse más. La promoción de la actividad física en las ciudades no es solo una moda pasajera impulsada por el auge del running y el ciclismo, por ejemplo, sino algo que también debe abordarse desde las políticas públicas. La inactividad física es un factor de riesgo clave para enfermedades crónicas como la diabetes, las cardiopatías y la obesidad. Al mismo tiempo, fomenta un estilo de vida más sedentario, contribuyendo a problemas de salud mental como la ansiedad y la depresión. Las ciudades, como centros de vida y trabajo, tienen la responsabilidad de proporcionar espacios y políticas que promuevan una vida activa. Una medida destacada es la implementación de ciclovías, por ejemplo, o de espacios de actividad física un determinado día a la semana; esto. Las ciclovías, al ser un espacio exclusivo para bicicletas, y peatones, evitan accidentes y animan a más personas a optar por este plan el día que es implementado. Ciudades como Ámsterdam, o Bogotá han sido pioneros en integrar las ciclovías a la planificación urbana, logrando mejorar también la salud pública. Es necesario también pensar en un enfoque integral que abarque otras medidas de política pública. Una de ellas podría ser la creación de áreas verdes equipadas con instalaciones gratuitas para hacer ejercicio; ya que estos espacios, ubicados estratégicamente, animan a las personas a hacer deporte de manera accesible y sin la necesidad de pagar por un gimnasio. Otra medida sería la organización de eventos deportivos municipales gratuitos, como carreras, caminatas o clases en parques. Este tipo de eventos, además de incentivar la actividad física, fomentan el sentido de comunidad y motivan a las personas a adoptar hábitos más saludables al ser parte de una iniciativa colectiva. En definitiva, promover la actividad física en las ciudades y municipios no solo mejora la salud individual, sino también la calidad de vida en general. Las ciclovías, las actividades en parques y los eventos deportivos municipales son ejemplos claros de cómo las políticas públicas en este sentido pueden hacer una diferencia significativa en el bienestar de una comunidad.