
Justificaciones

“Soy ansiosa, por lo tanto, en verdad creo que nunca he tenido parejas que me hacen daño, sino que por culpa de mi ansiedad no he podido tener vínculos tranquilos. Creo que soy yo la que saboteo permanentemente la relación.
Por Olga Leonor Hernández Bustamante “Soy ansiosa, por lo tanto, en verdad creo que nunca he tenido parejas que me hacen daño, sino que por culpa de mi ansiedad no he podido tener vínculos tranquilos. Creo que soy yo la que saboteo permanentemente la relación. Esa vez que acordamos vernos y no llegó lo que hice fue sobre reaccionar, tenía que haber comprendido que se encontró con una amiga y que al distraerse se le pasó nuestra cita. Es que yo todo lo interpreto mal, todo me lo tomo personal, mi mente siempre me está mostrando imágenes catastróficas. Definitivamente todas las discusiones son producto de mi ansiedad”. “Estoy diagnosticada con depresión desde los 20 años, por lo tanto, no es que mi pareja sea grosera conmigo y no atienda mis necesidades afectivas, sino que por mi depresión no valoro las cosas que realmente me da y termino haciéndolo sentir insuficiente y poca cosa. ¿Quién va a estar bien con alguien que le cuesta tanto levantarse en las mañanas? Como estoy triste y pocas cosas me motivan, creo que es verdad lo que él me dice, que yo lo he dañado por culpa de como soy” A pesar de que parecen bromas estos dos párrafos anteriores, la verdad es que muchas personas piensan y sienten así. No. No es cierto que tu forma de ser o que un diagnóstico empuje a los demás a maltratarte. Hay gente que maltrata y punto. Hay relaciones que diseñan un amor caótico, a golpes, con muchos gritos y pocas caricias, que convencen a cualquiera (no solo a alguien con depresión o ansiedad) de ser inadecuado, de estar constantemente fallando. Es increíble como se justifica un mal amor. Es increíble las maneras que buscamos de ubicar en nuestras fallas el maltrato de otras personas. De justificar en nuestros errores el desencuentro, con tal de sostenernos allí, porque más vale malo conocido que bueno por conocer. He recibido en consulta a muchas personas convencidas de ser portadoras de una especie de imán que solo atrae lo negativo, que han aprendido a resignarse a relaciones enfermas y desgastantes porque creen que siendo como son nadie más los va a aceptar. He escuchado narraciones donde las familias afirman que “tienes que estar agradecida porque él te aguanta mucho” y la opción entonces es quedarse en donde recibo maltrato, donde mi amor propio se disminuye, donde mis carencias se profundizan y reafirmo que, siendo lo que soy, ese es el único tipo de amor al que puedo aspirar. Nadie merece un mal amor. Y si, quien maltrata seguro también tiene heridas que sanar. Pero es peligroso y doloroso ese lugar en el cual una persona herida encuentra la justificación de su síntoma en la debilidad del otro porque se configura un círculo vicioso difícil de romper. El uno agradece ser escogido a pesar de su inadecuación, mientras el otro encuentra donde sostener su ego sin que sea nunca cuestionado.