
Jugamos con fuego y nos estamos quemando

Un análisis comparativo revela cómo el uso del tiempo ha cambiado drásticamente desde 1930. La conexión digital domina el 60% en 2024, transformando prioridades sociales y planteando interrogantes sobre el futuro.
Por Olga Lucia Bustamante Madrid Recibí esta información que no la veo muy alejada de la realidad. “Cómo emplea la gente el tiempo desde 1.930 hasta hoy. Impresionante los últimos 15 años”. Instagram diegogarciafrances. Resalto algunos datos. En la década 30, las prioridades sociales eran: Familia 22. 71% - Escolaridad 22.44% - Amigos 18.70% -Iglesia 10.24% - Bar/Restaurantes 7.98%- Universidad 3.64%. - Conexión a datos y comunicaciones 0.00%. Al 2010: Amigos 24.51% - Conexión a datos y comunicaciones 20.60%- Bar/Restaurante 10.87%- Familia 9.03%-Universidad 6.94%- Escolaridad 6.78%- Iglesia 4.82% Al 2024: Conexión a datos y comunicaciones 60.76%- Amigos 13.86%- Bar/Restaurante 4.91%- Familia 4.52%- escolaridad 3.33%- Iglesia 2.12%- Universidad 0.74% Los datos hablan por sí solos, el orden y las preferencias cambiaron. Es como si hubiera explotado una bomba social. Observemos la degradación a la que estamos sujetos. En menos de 100 años la vida en familia pasa de 22.71% a 4.52% ¡Se desplomó! Siendo reemplazada por los ‘amigos’, quienes también resultan desplazados por la red y los aparatos, que en 2024 se toman el 60.76%. También disminuyen de manera alarmante la educación media y universitaria. Siendo el tema religioso el mayor damnificado. ¿Qué sociedad sobrevive a la mediocridad? Los niños de hoy, ¿dónde aprenden valores, solidaridad, compasión, respeto, rectitud, disciplina, límites, esfuerzo, etc…? Si la familia que nutre y forma, está en extinción. ¿Qué sociedad convive y perdura sin formadores, sin educación ni normas de convivencia, sin aprendizaje de habilidades y destrezas que produzcan bienestar común? ¿Para qué tanto estrés, miedo, competitividad enfermiza, corrupción y vicios?… Solo se valoran los bienes materiales, las apariencias, el yoismo y el facilismo. Se olvida que tenemos una esencia espiritual. Y, como se desconoce, no se puede transmitir su importancia. Da miedo pensar que deleguemos responsabilidades humanas a la famosa I.A. para vivir un mundo vacío e insensible a la bondad y al amor, que son los rectores universales. Pero…pensándolo bien, nada está por sobre el orden natural establecido por la misma creación. Estamos marchando al otro extremo, y quienes llevamos las de perder somos los que habitamos este plano inferior. La sabiduría del universo no sede el control. Todo lo permite a nivel físico/ mental, son decisiones humanas: lo irracional, lo irreverente, pero el plano superior es intocable. Puede desaparecer la vida orgánica y material, sin que esto tenga un efecto en lo trascendental y profundo. El retroceso es aquí, no allá. Jugamos con fuego y nos estamos quemando.