Cargando indicadores...
Sucre Logo
Imagen del artículo
Opinión

Jubileo de la Esperanza

Selma Samur de Heenan
Selma Samur de Heenan
Columnista
5 de enero de 2025

El Jubileo, tradición ancestral, concede libertad y perdón. Desde el 24 de diciembre de 2024, la Iglesia celebra el Jubileo de la Esperanza, invitando a la salvación.

Por Selma Samur de Heenan Desde tiempos antiguos ha existido la tradición de destinar, pasado cierto tiempo, un año para propósitos especiales, como conceder la libertad a los esclavos, el descanso a la parcela dejando de sembrarla y la restitución de las tierras a sus dueños, para recordar que la propiedad es temporal. El principio del año sabático se anunciaba haciendo sonar un “yovel” o cuerno de cabra, de cuyo nombre proviene el término jubileo que actualmente conocemos. En la Biblia encontramos que el jubileo se inició por disposición divina, y se practicaba cada cincuenta años tal como le fue ordenado a Moisés en el monte Sinaí. Levítico 25. Jesús ratifica la importancia del año de gracia, cuando reconoce: “El Espíritu del Señor está sobre mí, por cuanto me ha ungido para dar buenas nuevas a los pobres; me ha enviado a proclamar libertad a los cautivos y la vista a los ciegos: a poner en libertad a los oprimidos; a proclamar el año agradable al Señor” Lucas 4, 19 -17 El primer jubileo de la Iglesia Católica fue en 1300 y se realizó, como ya se dijo, cada cincuenta años, hasta que en 1475 se redujo a solo veinticinco. Los jubileos ordinarios más recientes han sido: En 1950 del Retorno General a Cristo; en 1975 de la Reconciliación, y en 2000 el de la Fe. Además, tuvimos un jubileo extraordinario entre 2015 y 2016 llamado de la Misericordia. Ahora, desde el 24 de diciembre de 2024 y hasta el 6 de enero de 2026, estamos viviendo el jubileo de la Esperanza, invitándonos a recuperar la gracia perdida y volviendo nuestra mirada a Dios porque es en ÉL donde debe estar nuestra certeza de la salvación eterna, y para facilitarla, en este tiempo debemos edificar esa relación, reconociendo nuestros pecados, buscando el perdón por ellos y la remisión de las culpas. Adicional a la confesión, es indispensable peregrinar visitando un templo o santuario, comulgar para recibir el Cuerpo de nuestro Señor Jesucristo y orar por las santas intenciones del papa. Ignoramos el día y la hora en que seremos llamados a iniciar el viaje eterno. Con el Jubileo de la Esperanza, Dios nos recuerda que lo más valioso para ÉL son las almas de sus hijos, y por eso siempre nos facilita herramientas de salvación.