
Internet es un mercado de pulgas, y hay compras que son innecesarias.

“Internet ya no es una biblioteca: es un mercado de pulgas donde cualquiera vende ideas, y casi nadie revisa lo que compra”
Por Elvia Marina Giraldo Vergara “Internet ya no es una biblioteca: es un mercado de pulgas donde cualquiera vende ideas, y casi nadie revisa lo que compra” Sobre el mercado de pulgas quiero referirme a que la sociedad hoy día podría no darse cuenta de estar culturizándose, aprendiendo e imitando, conocimientos, creencias, filosofías, etc. Erróneas comprando (es decir, acumulando en el intelecto), basura, verdades a medias, mentiras y mitos. Lo ideal de aprender de internet, debe ser desde una perspectiva más confiable, es decir, conocimientos que sean comprobados y demostrados, avalados por autores reconocidos, universidades, instituciones legalizadas, aceptar ideas revisadas y filtradas de manera adecuada. Es indispensable ser selectivo a la hora de aprender, entretenerse, culturizarse; es cierto que somos libres y que el conocimiento cada vez se democratiza más, pero nuestra civilización está llamada a florecer, no a la decadencia. Muchas civilizaciones desaparecieron o se degradaron por no saber interpretar los cambios de paradigmas o la falta de los mejores conocimientos. Es bíblico, querido lector, “Mi pueblo pereció por falta de conocimiento”. Cuando entramos a un mercado de pulgas, sucede que hacemos compras sin saber si tienen verdadera utilidad, si son falsas, si están rotas o si vienen robadas; vendedores que juran que una chatarra es una reliquia, otros son honestos que te ofrecen objetos en perfectas condiciones y valiosos. Todo compite por tu atención. Y uno, sin darse cuenta, compra. Internet no es una simple biblioteca, es un real mercado donde no solo se compran cosas, sino ideas; sobre el amor, la política, la salud, la psicología, la vida, el éxito, el cuerpo, la espiritualidad, se compran teorías, creencias, y si no aprendemos a escoger, se termina llenando la mente de chécheres sin valor, baratijas. De internet se debe aprender a diferenciar entre lo útil, valioso, de lo peligroso, la mentira, la tontería y el mito. Estamos ante nuevos vendedores del mercado: “El coach sin información, el gurú sin evidencia, el psicólogo de TikTok, el médico de Instagram, el filósofo de frases bonitas”, venden soluciones simples para problemas complejos, y la gente las compra porque son instantáneas, cómodas y suenan chévere. La mente humana tiene la capacidad de discernir entre lo conveniente y no conveniente, en poner a prueba mentalmente la información digerida, pero se requiere además de la determinación para hacerlo. ¡Cuando estés en el internet, recuerde esto! Curiosidad sí, pero con énfasis en el criterio; y hay compras que simplemente, es mejor no hacerlas.