
Inteligencia artificial como agenda de política

La cumbre latinoamericana de IA reunirá a ministros y expertos en Cartagena. Discutirán la regulación y el futuro de esta tecnología, clave para el desarrollo global.
Por Manuel Andrés Cadrazco Las herramientas basadas en inteligencia artificial llegaron para quedarse, y más allá de las herramientas que se comienzan a utilizar en el día a día en los ámbitos educativos, de trabajo e incluso para la formulación de políticas de gobierno, la diplomacia mundial comienza a poner este tema sobre la agenda para abogar por una posición en aras del crecimiento inevitable que tendrá este tipo de tecnología hacia el futuro. A partir de mañana, y el viernes, la ciudad de Cartagena albergará la primera cumbre latinoamericana de inteligencia artificial. 22 ministros de 15 países y 10 autoridades ministeriales, así como 300 invitados entre nacionales e internacionales, se darán cita para compartir experiencias, debatir y realizar una declaración sobre cuál es la posición de América Latina hacia esta tecnología; esto en vistas de la cumbre de Naciones Unidas sobre este mismo tema en septiembre en donde se espera que el mundo asuma posición. Trasladar la discusión de la inteligencia artificial a la política mundial es necesario, comienzan en el mundo intentos de regulación y es importante no frenar el avance tecnológico por regular y revisar aspectos sobre la incidencia de esta tecnología en el trabajo del futuro, por ejemplo. La regulación adecuada es esencial para mitigar riesgos como la privacidad, la seguridad y la equidad. Las tecnologías de IA pueden ser susceptibles a sesgos, lo que podría perpetuar desigualdades existentes o crear nuevas formas de discriminación. Además, la ciberseguridad es una preocupación creciente, ya que la IA puede ser utilizada para perpetrar ataques sofisticados. Formar a las personas en el uso y comprensión de la IA es fundamental. La educación y la capacitación en esta tecnología permitirán que los ciudadanos participen de manera informada en la discusión pública, comprendan sus derechos y responsabilidades, y contribuyan a un desarrollo ético y sostenible de la IA. Solo así se puede garantizar que la IA beneficie a todos, promoviendo un progreso inclusivo y equitativo en el ámbito global. Hemos denotado las virtudes de esta tecnología en distintos ámbitos de política pública; sin embargo, al ser algo relativamente nuevo deberá trazarse un rumbo de como se le dará uso en el ámbito público y también como no frenar el desarrollo productivo privado. Es un equilibrio que se debe mantener. Al fomentar la innovación y la eficiencia, la IA puede mejorar la calidad de vida, reducir costos y generar nuevas oportunidades económicas.