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Opinión

Inteligencia Artificial

Olga Lucía Bustamante Madrid
Olga Lucía Bustamante Madrid
Columnista
10 de junio de 2023

La Inteligencia Artificial, carente de conciencia y ética, puede dañar. La autora alerta sobre la necesidad de la autoprotección y la urgencia de educar ante los riesgos de la tecnología.

Por: Olga Lucía Bustamante Haciendo la interpretación gramatical de la frase Inteligencia Artificial, utilizando los sinónimos de cada termino en forma indeterminada, obtenemos frases como: razón falsa, conocimiento simulado, discernimiento ficticio, imaginación engañosa, sagacidad aparente, habilidad ilusoria, pensamiento disfrazado.  Por muy ‘inteligentes’ que sean las maquinas, no tienen la guía que evita el error: LA CONCIENCIA DE LO IMPALPABLE. Falta el escrúpulo que genera el desasosiego que pone límites. Falta la objeción, refutación o advertencia que censura y pone reparo para evitar dañar. Falta purgar la ética de quien programa, para hacerla responsable.  Falla al no existir voluntad ni braveza para parar, cuando hay que hacerlo. Fracasa la no existencia de tenacidad, para filtrar con coherencia, verdades y mentiras. Adolece de la sabiduría que frena ante lo dañino y estimula lo noble y bueno. No tiene la suspicacia que da confianza y sospecha de las intenciones retorcidas, para preservar el bienestar. Qué fácil es sentar millones de individuos descrestados por tan diversa información, facilidad y comodidad, ante una pantalla que no marca fronteras, para embotarlos y desmentalizarlos, hasta el punto de no acordarse de que tienen una vida que cuidar. ¿Se podrá programar lo improgramable? Las herramientas inventadas: vehículos, mecanismos, procesos, etc., están adaptadas con elementos de protección para evitar accidentes y consecuencias nocivas, pero esta gran herramienta, ¡NO! …Simplemente es un baúl sin fondo al que le cabe todo para cumplir cualquier expectativa, sin importar las consecuencias a favor o en contra. Quienes tenemos que ser verdaderamente inteligentes somos los usuarios, en especial los adultos, guías cabezas de familia, líderes y formadores.  En este mundo de múltiples variables, es la autoprotección la que debe funcionar al 100%, es lo que debemos enseñar.   ¿Qué hacer con los niños?    Los medicamentos y tóxicos existen, aprendimos a mantener su custodia para evitar tragedias. Los combustibles y el fuego existen, pero sabemos que no pueden estar juntos. Se inventaron las vacunas para detener infecciones mortales, y todos se vacunan. La gran calamidad no es el internet, es la debilidad humana, ante él. Olvidamos  priorizar, medir consecuencias, respetar límites. La otra gran pandemia, es la social: Se acabaron los escrúpulos, todo se puede, todo es bueno porque está de moda, razones mediocres que no justifican la decadencia, la devastación y la pérdida de autonomía ética y moral. ¿Serán equiparables los beneficios y los perjuicios? “Si al franquear una montaña en la dirección de una estrella, el viajero se deja absorber demasiado por los problemas de la escalada, se arriesga a olvidar cual es la estrella que lo guía.” Antoine de Saint-Exupéry