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Opinión

Instrucciones para sentir

Olga Leonor Hernández Bustamante
Olga Leonor Hernández Bustamante
Columnista
16 de agosto de 2025

¿Cómo es que somos extranjeros en nosotros mismos? ¿Cómo es que nos quedamos justo al borde de lo que sentimos y nos petrificamos sin atrevernos a avanzar y reconocernos allí?

Olga Leonor Hernández Bustamante ¿Cómo es que somos extranjeros en nosotros mismos? ¿Cómo es que nos quedamos justo al borde de lo que sentimos y nos petrificamos sin atrevernos a avanzar y reconocernos allí? ¿Cómo es que pretendemos tener mapas de nosotros mismos para entrar al recorrido perfectamente orientados, casi que en busca de un tesoro, si no nos hemos permitido explorar y perdernos? Desesperado y perdido en tus laberintos porque pretendes recorrerlos de forma rápida y con los ojos cerrados, resolver lo que haya que resolver para no tener que entrar más por esos lados, como si la tristeza, el miedo o la rabia fueran visitantes indeseables, o seres exasperantes que prefieres evitar, cruzándote a la acera del frente si llegas a encontrártelos en el camino. ¿Cómo encontrar lo que uno no quiere buscar? Sin mapa, se entra en un viaje con la disposición a encontrar caminos, a explorar opciones, a encontrar parajes oscuros y otros luminosos. Pero toca entrar y mirar, toca recorrer y caminar, no hay otro modo, no hay otra forma. Lo increíble es que si no lo haces te conviertes en un buscador de paliativos, un experto en anestesias, una especie de gurú de las evasiones. Es que si busco y busco y no encuentro debo comprender que tal vez estoy buscando en el lugar equivocado, sosteniendo la idea de que donde alcanza mi mirada es el lugar donde deben si o si estar las respuestas. Pero la evidencia demuestra que no es así, que te toca afrontar tu sombra, tu oscuridad, abrazarla hasta integrarla a ti, hasta que se convierta en lo que es, solo un aspecto de ti mismo que te acompaña. ¿En qué momento habrás sentido que tu tristeza es un lugar del que debes escapar? ¿Cuáles serán los monstruos que crees que habitan en ese lugar? La respuesta a estas preguntas nunca está afuera sino adentro, porque esta no es la pregunta por el sentido de mi existencia, ni la del hacer o tener. Esta es la pregunta por el propio centro, por el eje desde el cual me muevo, observo la vida y construyo mis relaciones. El centro no es nunca un recipiente para llenar, por favor, no lo veas así. Es un territorio para descubrir, donde habitan todas tus emociones, como el nacimiento de un rio que es un pequeño lugar, enclavado en una montaña, que a simple vista no demuestra la fuerza que fluye y emana desde él. Estas cansado de ser un buscador, lo sé y lo siento. Te pido que sigas siéndolo, pero esta vez cambies la dirección, es hacia dentro y con los ojos abiertos. Una vez que te puedas habitar en calma, la vida pesa menos, eso te lo aseguro.