
Insistimos

Una vez más nos referimos a la vieja edificación en obra negra, ubicada a una cuadra del Parque Santander, bajando la calle principal del barrio Ford y cuyos trabajos se encuentran paralizados desde hace cerca de 30 años.
Por Aníbal Paternina Padilla Una vez más nos referimos a la vieja edificación en obra negra, ubicada a una cuadra del Parque Santander, bajando la calle principal del barrio Ford y cuyos trabajos se encuentran paralizados desde hace cerca de 30 años. Los vecinos del céntrico sector sincelejano siguen preocupados por el peligro que acusa la gigantesca estructura de hierro y cemento en pleno corazón de la capital sucreña. Recordamos que en agosto de 2005, El MERIDIANO de Sucre dio a conocer que la Unidad de Cobro Coactivo de la Tesorería Municipal decidió secuestrar o poner bajo custodia la construcción de 10 pisos por deuda de 68 millones de pesos por concepto de impuesto predial desde hace 12 años. En esa oportunidad la Tesorería Municipal dijo que si no había acuerdo de pago con los propietarios tras un tiempo prudencial se procederá al remate de la obra en construcción. En su edición del lunes 22 de julio del 2013 El MERIDIANO se ocupó una vez más del estado deplorable de la estructura proyectada para un hotel cinco estrellas con el nombre de Takasaluma. La información de aquella época registra que la Secretaría del Interior Busca la forma de declararlo en estado ruinoso para proceder a demolerlo. Todo quedó en intenciones fallidas por parte de la alcaldía de Sincelejo ya que la mole de concreto aún sigue en pie a la vista de sincelejanos y visitantes, contrariando el progreso urbanístico de la ciudad. Sobre esta vieja construcción que afea el centro de Sincelejo continúan los consabidos comentarios. Algunos aseguran que los propietarios, firma de ingenieros Uribe Uricoechea Ltda. iniciaron la obra para destinarla al hotel con el aval de la Corporación Nacional de Turismo. Otras afirman que cuando la obra estaba adelantada en un 75%, la corporación de turismo se había negado a intervenir en lo que faltaba y aparentemente por carencia de recursos habría obligado a la firma de propietarios a suspender la obra. Cualquiera que sea la razón es justa la preocupación debido al peligro que entraña esta estructura sometida al sol, la lluvia y el abandono total. Señor alcalde, usted tiene la palabra.